2X13 Surprise

 

Escrito por Marti Noxon

Dirigido por Michael Lange

WB 12/01/1998


Empieza lo bueno en la segunda temporada. Todo son sorpresas en este capítulo... Pero la sorpresa real está al final del episodio. Quizás el juego del título alude a la fiesta llena de regalos que Spike y Drusilla están preparando: las cajas sorpresas contiene partes de un terrible demonio, El Juez, capaz de aniquilar  con la mirada. Los scoobies intentan impedir que los vampiros consigan todas las piezas del demonio, e incluso Angel está decidido a abandonar Sunnydale e ir todo lo lejos que sea necesario para ocultar la última caja con un brazo del Juez, pero los secuaces de Spike luchan con ellos y la recuperan.

Tras la pelea en el puerto Angel y Buffy terminan en casa de él, mojados y ateridos, y de forma natural y romántica terminan haciendo el amor. En la última escena del capítulo vemos a Angel saliendo al callejón, cayendo al suelo, llamando a Buffy: ha tenido su momento de felicidad pura y ahora va a perder el alma: el verdadero Big bad de la temporada va a hacer aparición.

¡Y bueno es este episodio! Dios mío, ya era hora de que esto se pusiera serio, y cómo se pone. Es un capítulo tremendo llenísimo de cosas que no se sabe ni por dónde empezar a comentar.

Por ejemplo, el final del bangel, que empieza y se acaba a la misma velocidad y de verdad, qué pareja más angustiosa. La escena de amor entre ellos (me refiero a la última, la de cuando se acuestan) es qua parece un recital de angustia llorona y de depresión suicida, qué tristeza. Creo que se dan alergia o algo, y Buffy se la ve muy enamorada (para los años que tiene, al menos) y Angel pues en fin, aceptaremos pulpo y pensaremos que también la quiere. ¿Pero es necesario tanta angustia?

De todos modos la escena más empalagosamente triste es la del anillo, cuando Angel se la da, porque en ese momento viendo el capítulo pensamos que todo se acaba, porque Angel se marcha a llevar el brazo del juez, y que a lo mejor no van a verse más. tiene una carga emotiva muy grande, y creo que también uno de los tremendos giros que da la historia en la segunda, porque si Angel se hubiera ido, nada de lo que conocemos hubiera pasado del mimo modo: por de pronto, Angelus no habría retomado el control de la vida del vampiro irlandés.

La otra sorpresa que conduce a esta, es Jenny Calendar, que de repente se nos aparece como del clan gitano que maldice a Angel en el pasado por la muerte de aquella muchacha que le lleva Darla (este detalle no lo vemos en BTVS, lo veremos en la serie Angel) y que quiere impedir a toda costa que Angel tenga ese momento de paz, tranquilidad y felicidad que piensan que no se merece, y que desencadenaría su transformación.

Un episodio lleno, lleno de sorpresas. Con un principio impresionante, el sueño con Drusilla de Buffy aterrador, me encanta, sueña con ella dos veces en el capítulo y Drusilla luego dice que ella ha soñado con que Buffy acudía a su fiesta. ¡Impresionante detalle! Como en un cuento surrealista, como si de verdad se hubieran encontrado en la tierra de los sueños.
Sorpresa (para los scoobies, no para los espectadores) de que Drusilla sigue viva y está llena de fuerza. De que Spike también vive, aunque el pobre esté en una silla de ruedas y con esas espantosas quemaduras que le vemos en la cara (genial el gesto de dolor que hace cuando Dru le lame la mejilla) y además desanimado porque está harto de Sunnydale y de que todo le salga mal por culpa de Buffy y de Angel. Aunque enseguida se repone, que es el jefe del cotarro y más chulo que un ocho, no hay más que ver cómo se dirige al peligroso demonio El Juez. La sorpresa menor es la fiesta de cumpleaños de Buffy, casi anecdótica, porque como digo hay tantas cosas sorprendentes e inesperadas en el episodio que no paras de abrir la boca.

Y la más grande para el final, con Angel que, plácidamente dormido en la cama, de repente se despierta y sale al callejón presa de angustia. De momento no sabemos qué le pasa pero esa es la gran sorpresa no sólo del episodio, sino de la temporada al completo.