Este fic se entiende mucho mejor si se ha leído antes Consejos de Amor

 

La venganza de San Valentín


Casa de Giles

Giles escucha los golpecitos en la puerta, extrañándose de que alguien llame a esas hora de la noche, y en víspera de ese tonto día de los enamorados, cuando todos los habituales visitantes de su casa (jovenzuelos preocupados de ese tipo de cosas, más o menos encaprichados unos de otros) andan por el Bronze dedicándose arrumacos y bailando música empalagosa. De hecho contaba con ello para tener una noche tranquila, para variar.
Giles deja a un lado el libro que estaba leyendo, se levanta y abre la puerta.
No hay nadie.
El vigilante mira a un lado y a otro, diciéndose que quizás se ha confundido. Entonces repara en que en el suelo hay un sobre, de llamativo color rosado.
Giles se agacha y recoge el sobre, al que da vueltas entre las manos, parpadeando confuso. Tiene un reborde con brillitos, y no hay remite, pero lo que aparece en la cara, escrito con cuidada caligrafía casi victoriana, es indudablemente su nombre, Mr. Rupert Giles.
Cierra la puerta y camina por el apartamento. Se apoya contra un mueble y rasga el sobre, y de su interior extrae una postal de San Valentín llena de corazones rosas y cupidos más rosados todavía. Giles traga saliva. Cuando abre la postal, del interior cae un papel doblado, obviamente una fotocopia.
Giles lo coge, lo ojea, se quita las gafas.
Bloody hell—murmura, mientras las gafas se le caen de la mano al suelo.
Giles lee el poema que sostiene entre los dedos temblorosos.


Cupido me ha herido con sus flechas
ya no consigo hacer nada a derechas
sólo pienso en tus ojos y tu boca,
en ese paketón* que me descoloca.

En tu cuerpo de carnes tan prietas
con esas ajustadas camisetas.
Tu mirada azul y candorosa
me llena de turbación y de más cosas.

Mis libros de vigilante no me consuelan,
mi amor por ti me tiene la noche en vela,
deja que calme mi ardorosa pasión
dándote en mi cama un buen revolcón.

Oh mi bello William quién pudiera
tenerte de nuevo atado en la bañera.


Cuando termina de leer el poema las rodillas también le tiemblan, no sabe si de rabia o de absoluto y total espanto. Posiblemente de ambas cosas.
No sabe lo que esperaba. El aviso de un Apocalipsis. Una nota de rescate de que han secuestrado a Xander. Una amenaza de muerte. Pero ni en sus peores pesadillas con las drogas de cualquier tipo habría imaginado abrir una postal de San Valentin, con corazones y cupidos, y dentro de ella encontrarse algo como eso.
Entonces le viene a la cabeza, el hechizo magnificador de Jonahthan que trastocó el mundo a su alrededor, que lo volvió todo del revés. Y se dice que espera fervientemente y con todo su corazón que los... sentimientos (si se les puede llamar así) que esa... cosa escrita grita a los cuatro vientos fueran fruto únicamente del hechizo.
Giles traga saliva, va al baño a lavarse la cara. Al hacerlo, inevitablemente ve la bañera en la que tuvo encadenado a Spike, y con cuya ahora imborrable imagen termina en pareado esa espantosa composición poética.
—Oh, por favor—gime, sacudiendo la cabeza, mientras curiosamente recuerda que Spike sí que llevaba una camiseta muy apretada, y también algunas otras cosas y sacude la cabeza de nuevo
Se lava la cara otra vez intentando despejarse. La culpa es del conjuro, por supuesto. No es verdad que mirase a Spike con lujuria ni que...¡él nunca ha albergado sentimientos... lascivos hacia Spike! Por bueno que esté y caliente que...esto...sea. Aunque tenga esos ojos rasgados y esa cara de vicioso y ese...culo tan... redondito e indudablemente apetecible.
¡Oh, ese vergonzoso poema!
Vuelve a la sala y recoge el folio acusador. Entonces le da la vuelta y repara en la nota garrapateada detrás.
“Ven a mi cripta. Solo”.
BLOODY HELL!—gime. Se lleva las manos a la frente, mareado. Va a subirse las gafas y repara en que no las lleva puestas porque se le han caído antes, de la impresión (comprensible) de ver el engendro de poema. Las busca por el suelo, las recupera. Se las pone y respira hondo varias veces.
Luego se dice que no ha sido tantos años vigilante, y algunos otros francamente macarra delictivo para acobardarse ahora por un... maldito vampiro, por retorcido que sea, y cogiendo su cazadora y la fotocopia con el poema de amor, sale de casa caminando no muy animosamente.


Cripta de Spike

Spike se queda mirándolo, burlón, aunque manteniendo una prudente distancia de seguridad por si las moscas. Giles también clava los ojos en él, intentando fulminarlo con la mirada.
— Bien. Aquí estoy—dice, con sequedad. Spike asiente con la cabeza. Luego se asoma hacia él, mirando por encima de su hombro.
—¿No me has traído flores, ni bombones ni nada? Joder, Rupert. Esperaba algo un poco más romántico para una primera cita.
—Pero qué...dices, pervertido—gime Giles, enrojeciendo. Spike saca un poco la lengua, ese gesto de vicioso que hace a veces y que a Giles realmente lo pone muy nervioso.— Vamos a... terminar con esto de una vez.
—Aquí te pillo aquí te mato ¿eh?—dice Spike, contoneándose un poco, Giles intenta mantener la compostura, aunque Dios sabe que es bien complicado con un tocanarices como Spike.
—Dime qué es lo que quieres— alcanza a articular.
Spike coge un cigarrillo que llevaba tras la oreja, se lo enciende. Da unas caladas. Camina por la cripta, hasta apoyarse contra una de las tumbas altas de piedra. Giles se adentra un poco más en el recinto para no perderlo de vista.
—Bien, ya sabes que siempre ando un poco escaso de efectivo –dice Spike
Giles deja salir el aire que había estado conteniendo.
— Lo imaginaba –dice—Cuanto quieres por el original de ese...maldito p...poema.
— Bueno—dice Spike, fumando un par de caladas—Es realmente malo. Aunque casi es un soneto inglés, si lo miras bien.
Giles parpadea, alucinado.
— Quiero decir, si lo miras intentando no leerlo, porque... joder, Rupert...qué rimas más discordantes. Pero bueno, tiene el número adecuado de versos. O líneas, o lo que sea. Y es un tipo de soneto muy adecuado para nosotros, claro. O sea, como pareja quiero decir. Como somos ingleses. Pareja no, por el momento, al menos. Porque como no te esmeres un poco más y me traigas bombones y cosas... Algo romántico. Una caja de whisky por ejemplo estaría bien para empezar. Ver una película, que me llevaras a cenar o algo. No quiero precipitarme, ya me han herido antes.
—¡¡Ya...está bien!!—gime Giles
Spike lo mira, parpadea como tímidamente.
—Y además compréndelo, para mí este poema tiene un valor...sentimental.
Giles se quita las gafas, llevándose las manos a la frente, donde ha empezado a palpitar un tremendo dolor de cabeza.
—Y seguro que también lo tendría para Buffy, Willow y los demás. Saber que tienen un William Shakespeare en casa tiene que ser impagable ¿no?
Oh my god—gime Giles.
— El verso ese que rima pasión con revolcón... creo que sería toda una revelación.
Giles gime entre dientes.
—Fue... por el conjuro— dice
—Sí, sí. Si me lo habrán dicho veces—dice Spike
—Otros doscientos pavos— suspira Giles
—Vale— dice Spike. Echa la mano hacia atrás y del bolsillo trasero de los vaqueros extrae un papel doblado, algo sobado, que le da a Giles. El vigilante lo abre comprobando que se trata del original de su vergonzoso y explosivo desliz poético. Se coloca las gafas en su sitio (donde quedan un poco torcidas por la angustia de la situación) y saca un taco de billetes pequeños que entrega a Spike.
—Eres una alimaña— le sisea. Spike le dedica un mohín de reproche acompañado de una seductora caída de ojos
—Oh, me rompes el corazón. Daddy.
Giles cambia de color varias veces. Luego da media vuelta y sin decir palabra sale de la cripta, dejando a Spike contando muy concentrado el puñado de billetes.


FIN


 

Notas: El poema que Giles escribe a Spike es obra de follatrolls, gracias hermoso, nunca te agradeceré lo bastante las risas que me eché cuando me lo mandaste por mail. He de decir que lo pedí y a los 10 minutos escasos ya lo tenía en mi bandeja de entrada. O sea... fli-pan-te, señoras y señores. Es pues composición suya por completo, a él los méritos y por supuesto las risas.

Notas al poema:

*Nota 1 del autor: paketon con k en el original. Es ke Giles estaba un poco Ripper ese día.
Nota 2 del autor con otro porrito: Sí, ya se, el pareado final suena mucho a Gerineldo y el jardín florecido, bueno es ke los romances de estilo francés y mas cosas seguro ke también se llevaban en Oxford.