La Vigilancia



Buffy mira de reojo hacia su derecha, hacia Spike. Aprieta los labios en un mohín de desagrado que el vampiro no ve porque está distraído...mirando las avutardas en vez de vigilar. Buffy frunce el ceño.
—Vigila—le sisea, él gruñe algo entre dientes, alguna palabrota británica de esas que se le escapan a Giles cuando a Xander se le cae un incunable.
—Vigilar nada es aburrido—protesta el vampiro
—No hemos venido a divertirnos. Tú desde luego no.
—Puedes jurar que no lo estoy haciendo—gruñe Spike, despectivamente, Buffy se remueve, nerviosa. Spike la pone muy nerviosa.. Pasan dos o tres minutos en silencio, escuchando el cri— cri de los grillos. El sonido de las hojas de los árboles del cementerio Más cri— cris.  El ruido metálico del encendedor zippo de Spike, que justo se prende un cigarrillo. Buffy va a decirle algo al respecto pero no encuentra muy bien el qué. Y de todos modos cree que en los cementerios está permitido fumar. Se queda mirando de reojo cómo Spike se lleva el cigarrillo a la boca, aspira el humo marcando los pómulos, tiene unos pómulos increíbles. Increíblemente repugnantes, quiere decir. Se remueve de nuevo, molesta.
—Eres tú el que aceptaste rastrear a los vampiros hasta esa reunión que dice Giles—le dice
—Si pero porque me obligó—gruñe Spike—Si no de qué os iba a estar ayudando, panda de fracasados
Buffy va a decirle algo al respecto, pero decide no hacerlo. Spike echa otra ojeada por encima de la valla, entrecerrando los ojos. Luego se sienta de nuevo en el suelo.
—Creo que Giles me ha hecho venir porque no se fía de dejarte sola con esto.—dice Spike, Buffy parpadea confusa.
—¿Pero que dices?
—Bueno, ricitos de oro... no es culpa mía si eres un desastre de Cazadora
—¿Pero estás pirado? Soy... ¡Lo estoy haciendo genial!
—Si bueno, pero...mira tu historial. Has salido con un vampiro. Poco rato, y además era un falso vampiro porque tiene alma y es aburrido y tiene el pelo de punta y lleva camisas de marica y ya no da miedo a nadie, ni mucho menos, a mí desde luego no me da ninguno, pero...—Buffy mira en silencio,  alucinada—Bueno, era un...vampiro. Nominalmente. Y ahora sales con un...soldado de una agencia gubernamental secreta que pasa el tiempo libre cazando demonios y cosas de la Boca del Infierno. Y que es casi tan cabezón como tu anterior novio dicho sea de paso. Tu mejor amiga es una  bruja. Y su...mejor amiga es otra. Y antes salía con un licántropo. Tu querido Xander sale con una demonio. Y ha salido con...varios monstruos y criaturas, obviamente desesperadas por una cita. Y aunque no saliera con esa demonio, da bastante grima ya él mismo.—Spike la mira, conmiserativamente—Sinceramente, pet, creo que Giles ha fracasado educándote.
—Que—te—calles—gime Buffy, alucinada, Spike encoge los hombros bajo el abrigo.
—Si es verdad—dice. Buffy respira hondo, deja salir el aire.
—Necesitas unas mascota, alguien con quien hablar. Porque yo desde luego no te aguanto. O mejor necesitas irte de la ciudad, o clavarte una estaca tú mismo. ¡Eres insoportable! ¡Vigila de una vez!
—Estoy vigilando—gruñe Spike, asomándose de nuevo por encima del muro—Nada. La misma nada que hace una hora.
Buffy suspira hondamente, vuelve a mirar el reloj de pulsera.
—Giles dijo que se reunirían a medianoche.
—Si bueno a lo mejor era hora británica.
—No creo que....¡idiota!
—Giles, menudo genio.
Pasan otros tres o cuatro minutos en silencio. En el cementerio no se mueve nada, se ha levantado un poco más de brisa, fría. Buffy se arrebuja en su delgada chaqueta. Casi está a punto de decir que sí cuando Spike le ofrece una petaca de whisky, pero niega con la cabeza. Se estremece de nuevo.
—De todos modos igual deberías retirarte e irte a hacer punto con tu soldadito—dice Spike, Buffy lo mira con absoluto odio—Ahora que esta la Iniciativa, realmente ¿que tenéis que hacer? Os han superado, estáis pasados. Obsoletos.
—No es verdad.
—¿No? Llegan ellos y sin deshacer ni los petates me...capturan, a mí. Al Big bad. Tú en cambio no me has capturado ni a la de veinte y eso que la última vez estaba borracho y no recordaba ni donde tenia la p...y  estaba muy borracho.
—¡Tenías a mis amigos como rehenes, degenerado!—gruñe Buffy, enfadada, lo empuja un poco, Spike se muerde el labio con ese gesto de vicioso que a Buffy le provoca sudores fríos. De...asco, claro.
—Y la otra vez, si hasta me metiste en tu casa.
—Teníamos...una tregua ¡Si la pediste tu!
—Si pero me podías haber traicionado o algo.
—¿Y tú a mi?
—Eh, que yo te dejé para que te matara ese marica de Angelus—gruñe Spike—Los años de tener alma lo han vuelto blando, descuidado y mas aburrido aun que antes, si no, no se explica que no lo hiciera.
—Willow le...devolvió el alma—susurra Buffy, en voz baja. Spike abre la boca para decir alguna inconveniencia, pero extrañamente no lo hace. Da una última calada al cigarrillo y lo apaga en el suelo, echándolo lejos. Buffy se cruza de brazos, ceñuda.
—Y tú cuando el ...anillo de Amara ¿Eres tonto? "Tengo un anillo y te lo enseño para que me lo quites"
—Pues no me capturaste, me escapé..hábilmente
—Te metiste en una sucia alcantarilla.
—Si pero la había destapado previamente como parte de mi plan de evasión.
Buffy toma aliento por innumera vez, lo deja ir, harta
—Pues...¡te habría capturado ahora! Lo que pasa es que tú mismo te nos metiste en casa, vampiro desgraciado.
Spike la mira, parpadea. Buffy se sonroja un poco, sigue mirando al frente oteando entre los árboles. Spike asoma la cabeza por la cerca de piedra, a su lado.
— Ni siquiera tenéis... rifles de esos que te electrocutan—dice malévolamente, Buffy hace un puchero.
—Tenemos uno—gime —Xander casi se mata con él
Spike la mira, con cara de pena
—Asúmelo cazadora. Estáis en vías de extinción.
—No sabes lo cerca de eso que estas tú también
—Uf, creo que saliste demasiado rato con ese Angel aburrido con complejo de héroe, tus amenazas me dan el mismo miedo que las suyas.
Spike la mira de reojo. Tiene los ojos rasgados, claros. Largas pestañas. Una sonrisa de suficiencia, depravada y caliente que Buffy le borraría muy a gusto a besos. A...golpes, quiere decir. Ha sido un lapsus jungiano, o lo que sea, por culpa de la profesora Walsh, y sus clases de psicología. Ella nunca penaría esas cosas con Spike.
Buffy se sienta de nuevo la espalda contra la valle, Spike la imita. Buffy se sobresalta al sentirlo tan cerca
—No te acerques tanto y ojito con morderme—le advierte.
—Siempre estas con lo mismo, sueñas con ello ¿verdad?
—¿Estas loco?
—Ya sabes que no te mordería ni aunque te pusieras de rodillas y...—Spike aprieta los labios, no termina la frase. Baja la mirada al suelo. Buffy cierra los ojos, cuanta hasta diez, los abre
—Tienes una fijación con eso.
—¿Yo? eres tu la que tiene fijación con mis pantalones
—No me interesan tus pantalones, anormal
—Pues conmigo ¿no tienes otros vampiros a quienes fastidiar? Es la Hellmouth, hay cientos. Bueno ahora menos porque la Iniciativa está haciendo tu trabajo, claro. El que no hacías.
—¡Eres tu el que se metió en casa de Giles!
—Si bueno, porque no había otra Cazadora que no cumple su función disponible—la mira malévolo—Si hubiera estado esa Faith...
—A Faith no le habrías durado ni... siete minutos
Spike se muerde el labio haciéndola sofocar de nuevo
—Oh, Dios, ya lo creo que sí—ronronea, Buffy se sonroja hasta la raíz del cabello
—¡Asqueroso!—le grita, Spike ladea la cara
—Si no he dicho nada. Es tu mente calenturienta, Summers. Siempre pensando en lo mismo.
—Se acabó—gime Buffy, rebuscando en su chaqueta para sacar la estaca—Terminas de volverme loca ahora mismo
—Dios cómo me aburro— Spike suspira, hondamente, se inclina un momento y luego le da la estaca, que se había caído a un lado, en el suelo. Buffy la coge, sonrojándose violentamente. Spike vuelve a asomarse por la cerca, se queda muy quieto.
—¿Cuantos dijo Giles que se iban a reunir?—susurra
—Catorce—dice Buffy
—Pues le sobra el cuatro—gruñe Spike
Buffy se asoma también ella por la valla, en una de las tumbas del suelo, algo alejada,  hay una figura acuclillada prendiendo una vela. Comienza a dibujar sobre la lápida de piedra cogiendo algún liquido de un pequeño cuenco.
—Dios, esto es tan fácil que es degradante—gruñe Spike
Buffy lo mira respirar hondo, levantarse, saltar ágilmente la valla de piedra y dirigirse a largas y decididas zancadas hacia la tumba. Echa a correr tras él cuando Spike ya se ha acercado al vampiro, lo ha cogido de la pechera y estacado. Cuando Buffy llega a la tumba sólo queda  polvo de vampiro cayendo sobre la vela encendida. Crepita débilmente. El amuleto también cae, tintineando contra la piedra. Spike se inclina y lo coge.
—Es una cosa rara de esas que le gustan a Giles—dice despectivamente, tendiéndolo a Buffy
—Es un amuleto conjurador de la reina demonio Tur...tar... lo que sea.—dice ella.
—Pues eso
Buffy suspira, se lo mete al bolsillo de la chaqueta. Se vuelve hacia Spike para reñirle por haber atacado si su permiso, y justo entonces, por encima de su hombro, alcanza a vislumbrar una barahúnda de vampiros que llegan a la carrera, pegando gritos. Spike los oye, se vuelve también
—Joder—jadea—Parece que llegan tarde a la reunión
—¡Corramos!—dice Buffy.



Corren largo rato, entre los oscuros árboles y las tumbas, perseguidos por los vampiros. Spike como una maldita bala, Buffy tiene que hacer esfuerzos por no quedarse atrás. Cuando Buffy se da cuenta al fin de que no van a dejar de perseguirla, entre otras cosas porque los muy canallas no pierden la respiración, ve que Spike se mete de un salto al interior de un viejo panteón vacío. Entra tras el sin pensarlo, y cierra la puerta metálica. Casi al instante se da cuenta de que intentar escabullirse asi de un grupo de vampiros no es muy buena idea.
—Me olerán—gime Buffy, y justo en ese momento Spike saca la petaca, la abre y rocía el whisky sobre sus ropas. Buffy pega un grito, le sacude un bofetón, Spike cae contra la pared mientras ella se da cuenta de por qué  lo ha hecho. Baja la mirada, algo avergonzada
—Joder—jadea Spike, hace gesto de echarle el ultimo contenido de la petaca, pero al final opta por bebérselo, de un trago—Que mala leche tienes, Summers.
—Dios mío que peste—gime Buffy, horrorizada, oliendo sus ropas—Parezco una destilería.
—En esta situación es mejor eso que oler a carne tierna y fragante y a champú de anuncio que...—Spike la mira, de reojo, se remueve nervioso y baja la mirada—A Cazadora.
Buffy se deja caer por la pared de piedra, hasta quedar sentada en el suelo. La cripta está helada, y llevar la ropa mojada no ayuda. Aunque el whisky se evapora con rapidez, eso si, y además mareándola con los vapores alcohólicos. Spike se deja caer también, a su lado, en silencio. Escuchan los dos los sonidos de carreras y búsqueda en el cementerio, las voces. Un par de veces alguien se acerca a la puerta del panteón donde se esconden, la última una voz gruñe que es un maldito dormidero de vagabundos borrachos, por el olor. Buffy se sonroja de indignación pero no alienta.
Luego vuelve el silencio.
—Apártate un poco, no se que haces tan cerca—gruñe Buffy, Spike mira su hombro contra el de Buffy, se aparta de un salto
—Has sido tú—dice rencorosamente—No puedes evitarlo Summers.
Buffy gruñe una palabrota que una señorita nunca debería decir, se levanta, abre la puerta de la pequeña y oscura cripta. La noche parece iluminada por contraste, cuando sale al exterior. El pelo rubio oxigenado de Spike resplandece como un faro. Detrás de ella, como si no hubiera cinco yardas de cementerio libre para caminar. Buffy se sobresalta cuando el vampiro echa la mano hacia ella y le acaricia el pelo. Siente que se le seca la boca. Puede oler el cuero de la manga de su abrigo, ver sus uñas malpintadas, esa mano fuerte varonil, de largos dedos. Que retiran ahora un trocito de yeso de la pared de la cripta, que se le había quedado en el pelo.
—Ha debido de saltar del muro cuando me has metido esa pedazo de hostia—gruñe, tirando el trocito. Buffy no sabe por que le tiemblan las piernas. Lo empuja con fuerza, apartándolo
—¡No me toques, vampiro asqueroso!—le gruñe. Spike entrecierra los ojos, la mira
—¡No te tocaría ni por toda la sangre del mundo!—gruñe
—¡Ni yo a ti!— grita Buffy, Spike se inclina hacia ella, retador, Buffy da un paso amenazante hacia él. Buffy tropieza con algo en el suelo y se cae, empujando a Spike en la caída, Spike alza las manos hacia delante con un movimiento reflejo para sujetarla. Caen los dos al suelo húmedo.
Pasan unos segundos. Buffy se encuentra encima de Spike, lo mira, el la mira, ella traga saliva, él hace un puchero. Buffy puede sentir el duro cuerpo de Spike debajo del suyo, cada centímetro, su estómago musculoso, su vientre, su...sus pantalones. También sospechosamente duros. Desconcertada por la caída, Buffy tarda un momento en reponerse. Luego se da cuenta de que las dos manos de Spike han ido a parar a sus pechos.
—Te odio—gime
Se aparta de él como de un bicho muerto repugnante, intentando no pensar en la sensación de su cuerpo tan duro bajo en suyo, de...lo bien que huele, incluso a través del hedor a whisky de su propia chaqueta. En el tacto electrizante de esas dos manos. Se levanta, airadamente, sacudiéndose la ropa. El olor a alcohol se esparce más por la noche y Buffy se siente muy deprimida. Echa a andar hacia casa, caminando entre las tumbas. A veces ser la Cazadora es muy difícil.
Spike echa a correr detrás de Buffy, alcanzándola, y se pone a su lado.
—¿Sabe Giles que te paseas por ahí sin sujetador?—le pregunta. Buffy se detiene, cierra los ojos tomando aliento. Luego acelera de nuevo, sin volverse a mirarlo.

 

 

FIN