Warning:
Este fic induce a la depresión. Lo lees bajo tu responsabilidad.


Epílogo


Un tiempo indeterminado en el futuro.



Llevan muchos años juntos y Spike no se cansa de mirarla. Lleva un abrigo de cuero marrón parecido al que llevaba en Sunnydale, el pelo suelto. Spike la ve mas hermosa cada día. La mira luchar, menuda, ágil, segura, como siempre. Es una noche más, una noche cualquiera. Spike realmente no se esperaba que fuera esa noche, aunque la ha temido día a día desde que la conoció. En un momento dado Buffy se enzarza en una pelea cuerpo a cuerpo con uno de sus oponentes. No hay parada, aviso. Nada le previene. El demonio le rompe el cuello en un instante.
Spike la ve caer, despacio, como si no pesase, hasta el frío suelo. Acaba la pelea él, en estado de shock. La mira tendida en los fríos adoquines, incapaz de moverse, de acercarse a ella, de tocarla. Finalmente se derrumba a su lado y llora cubriéndose el rostro con las manos.
Luego la lleva a casa en brazos, como a una niña.

Permanece silencioso mientras Willow regresa y se ocupa de todo. La entierran en el cementerio de la ciudad, frente a la casa. Cuando vuelve a estar solo, Spike la llora. No duerme, apenas se alimenta. Cuando esta muy cansado se echa un rato, en el sofá. No vuelve a entrar en el dormitorio.
Luego llama a Angel y se lo dice. Lo escucha pedirle una y otra vez que vaya a L.A. Le susurra que lo hará, para que lo deje en paz. Angel no se fía y le dice que irá él. Siente ganas de decirle esta vez no llegarás a tiempo héroe, pero no lo hace. Le repite que está bien.

Se ha guardado el camafeo que le regaló, Buffy nunca se lo ha quitado. Se lo puso él, y él lo ha retirado de su cuello frío para guardarlo, en el bolsillo del abrigo. Lo acaricia nerviosamente entre los dedos, mientras intenta no llorar el tiempo suficiente para salir y cargarse otro par de demonios. Pero Spike esa vez no puede seguir sin ella.

Esa noche le deja una rosa blanca sobre la tumba. Luego se da una vuelta, rastreando demonios y vampiros. Encuentra un grupo en la parte antigua, cerca de la catedral. Hace una noche muy fría y Spike, aterido, casi agradece el ejercicio.
Acaba con dos de ellos, con facilidad. Con un tercero. El cuarto es ágil y sabe pelear, y lleva una estaca. No es el fin del mundo, no es una gran pelea. Ni siquiera una pelea importante. La luna sale entre las nubes y Spike piensa en Buffy. La recuerda en su cama, susurrándole te quiero William. El vampiro se lanza contra él con furia. Spike lo ve llegar y simplemente deja caer los brazos. Siente un momento de dolor en el pecho, mientras la estaca le atraviesa el corazón. Luego se deshace en una nube de polvo que se lleva la noche.



FIN