alt

 

Decisión

Un fic de Halloween

 

Angel mira a su alrededor, al diminuto cuarto en semipenumbra donde Wes y él están encerrados. La copiadora, junto al muro, el estante con papel y materiales de impresión. La pequeña luz piloto que escasamente alumbra, porque se le ha vuelto a olvidar llamar a mantenimiento para que arreglen el fluorescente. Angel no necesita mucha luz para ver, como todos los vampiros, y quizás por eso se le olvida siempre.
Suspira de nuevo, entornando los ojos, finalmente, hacia donde está Wes. Al lado de él en el estrecho recinto, casi un armario. Angel es absolutamente consciente de la presencia física de Wesley muy cerca, demasiado cerca, de su cuerpo duro y masculino, de su atrayente aroma.
—Giles y Spike son... un vigilante y un vampiro. Y lo hacen—murmura, en voz baja. Wesley lo mira a él, también de reojo. No lleva las gafas, últimamente apenas se las pone
. Aunque... no sé si son buenos ejemplos para nada—añade Angel.
Se remueve un poco, y al hacerlo roza con el hombro el de Wesley Wyndam-Pryce. El inglés no se aparta, sólo asiente con la cabeza, como meditando.
—Tampoco es... como si nosotros nunca lo hubiéramos hecho—dice Wes, al fin. Angel ladea la cara hacia la de Wesley, casi rozándolo. Puede ver el color claro de sus ojos, el corte varonil de su quijada, con barba de un par de días. El gesto sensual de sus labios.
—Sí... tú y yo ya lo hemos hecho antes—murmura Angel. Wes susurra pausadamente que sí. Se quedan los dos callados de nuevo, escuchando el ronroneo de la máquina copiadora en reposo, los sonidos, lejanos, amortiguados, de voces en el corredor al otro lado del despacho. Angel respira hondo, sintiendo el olor del papel nuevo, de los cartuchos de tinta en la papelera para reciclar, del plástico de los acetatos. El de Wesley de nuevo, inundando el estrecho espacio, un aroma masculino, cálido, atrayente.
—Es que... no me parece... del todo natural—dice al fin, casi avergonzándose de decirlo. Wes arquea un poco las cejas y susurra:
—¿Y cuando te ha preocupado eso?
Angel asiente con la cabeza, varias veces. Silencio. Se miran el uno al otro en el cuartito débilmente iluminado.
—Tendremos que tomar una decisión—murmura Wesley al cabo de un rato. Poniendo su mano, apenas un momento, en el brazo de Angel.
Angel asiente con la cabeza. Luego empiezan a desnudarse a la vez, mirándose de reojo. Angel puede ver en la penumbra el torso musculado, viril de Wesley cuando se quita la camisa, la curva de su hombro, la fuerte mano que comienza a desabotonar ágilmente los pantalones. Lo imita con la boca seca, apresuradamente, su propia piel se ve muy blanca al lado de la de Wes cuando se saca el jersey por la cabeza y deja en la copiadora. Se desnudan los dos en el estrecho espacio donde apenas caben, rozando pecho contra espalda, pecho contra hombro, empujándose sin querer con un muslo, con la cadera, con el brazo que busca dejar a un lado una prenda.
Entonces los dos se inclinan hacia el suelo y recogen sendas bolsas de papel de estraza, decoradas con alegres calabazas de Halloween y el logotipo de una tienda de disfraces.
Wes saca de su bolsa un traje de Dracula, Principe de las Tinieblas. Angel un disfraz de la criatura del doctor Frankenstein.
—Bueno, no está tan mal—dice Wes, y extiende la capa de vampiro clásico con un floreo deslucido por la estrechez del espacio y porque tropieza de nuevo contra Angel—Perdón—murmura.
—No sé qué decirte—dice Angel, compungido. Wesley comienza a ponerse la camisa blanca que irá bajo el elegante smoking de Dracula de la Hammer. Angel da vueltas entre las manos a su disfraz y coge la camiseta algo andarajosa, que se pone también. Los dos comienzan con los pantalones y las chaquetas.
—El mío lo ha elegido Faith—dice Wesley, abrochándose los pantalones oscuros—. Dice que va bien con mi elegancia europea.
Angel se coloca la chaqueta de enormes hombreras, suspira tristemente.
—Lorne ha elegido el mío. Dice que casa a la perfección con mis habilidades sociales.
En ese momento golpean con los nudillos la puerta del cuartito, con impaciencia.
—¿Queréis salir de una vez?—se escucha la voz de Lorne—¡Queremos ver cómo os quedan!
—Un momento, por favor—contesta Wes, apresurándose con los zapatos.
—¡Salid de ese armario de una vez!—exclama Faith. La voz de Lorne les llega de nuevo, clarísimamente, al pequeño habitáculo.

—En fin, eso Angel debería haberlo hecho ya hace cien años, creo.
Angel menea la cabeza y suspira de nuevo mientras se abrocha las enormes botas con plataforma. Wesley maldisimula la sonrisa haciendo una mueca mientras se ajusta la pajarita.

—Salir en Halloween sigue pareciéndome... inadecuado—dice Angel.
—Sólo es una noche—susurra Wes, y sintiendo que Angel necesita un pequeño empujón moral más le da una palmada en el ancho hombro acolchado. El vampiro lo mira a los ojos, un momento. Luego asiente con la cabeza.
—Pues vamos a ello—dice al fin, y abre la puerta del recinto.

 

FIN