Cosas que puede decirle


Spike siempre quiso que al decirle te quiero no apretara los labios, apartando la mirada. Que sólo sonriera, como hace ahora, y bajase los ojos, como con timidez de sentirse querida. Siempre quiso que le dijera sí cuando le susurra que es suyo, como ahora le susurra al oído abrazándolo fuerte. A veces ella lo ama como a un hombre, otras como a un demonio. Otras le besa la sien y le susurra cosas en voz baja como a un niño pequeño. Si a Spike le hubiera dicho que se le iban a doblar las rodillas de oírse llamar mi vida nunca lo habría creído.
A veces la quiere tanto que las palabras se le anudan en la garganta, y tiene que boquear buscando aliento. Hay...tantas cosas maravillosas ahora. Sentir que le desabrocha la camisa y le besa despacio el pecho, no avergonzarse de la cara de imbécil que seguro que se le queda, mirándola arrobado. Acurrucarse contra su cuerpo en el sofá, oliendo su cuello. Dormir abrazado a su jersey, como ahora, porque ella no esta en casa…vale, eso ya lo había hecho antes pero ahora es…diferente. Hay tantas cosas maravillosas ahora. Ahora puede decirlas. Spike se da cuenta de que una de las mejores cosas del mundo es poderle decir que la quiere y no tener ya miedo de lo que ella pueda responderle. Puede decirle lo que siente y sabe que ella no se va a reír de él, que no le va a decir que es una cosa nunca más.
El poema de amor que empezó para Cecily lo ha terminado para ella. Pero eso aún no se lo ha dicho. Se lo dirá cuando vuelva.



FIN