Buffy en otro lugar



La ha llevado a cenar…a un sitio elegante, de ambientación antigua. Con una pequeña orquesta tras cortinas de cuentas. Han bailado, hacía tanto tiempo que Buffy no lo sentía cerca. En silencio, despacio. Abrazada a su cuerpo tan grande Buffy no hacía más que pensar en el cuerpo delgado de Spike, en la sensación deliciosa de abrazarlo y que se pegue a ella. En su frente contra la suya con esos ojos tan grandes, tan expresivos.
Angel ha sido amable. Un poco aturullado…siempre le ha costado hablar. Relacionarse. Demasiados años sin hacerlo, bromea cuando se lo dice…ha tenido años buenos, si. Otros muy malos. Bueno, como todo el mundo. Salvo lo de comer ratas y eso. Sí, está...bien. Está de nuevo a la cabeza de Wolfram y Hart, una versión algo mutilada, pero que parece funcionar. Tiene un secretario que se ocupa del papeleo, y contabilidad no le da demasiado la paliza, sale a las calles bastante, más que antes. Trabaja a su manera. No…no tiene a nadie, solo a Spike. Algunas veces.
Evitan hablar de lo que les dijo Spike, a los dos. Buffy no sabe lo que diría si él…le propusiera intentarlo. Si quisiera llevarla a la cama. Realmente no lo sabe. Angel quizás piensa lo mismo, o no, quien sabe. No dice nada al respecto, ni hace intención de ser algo más que galante. Quizás muy en el fondo Buffy se siente...molesta porque el no se lo pida. En el avión se había imaginado...se había imaginado que aun le...gustaba. Que querría acostarse con ella.
Sigue a Angel por la sala, se sienta cuando él le sujeta la silla. Le sonríe, el vampiro moreno le devuelve la sonrisa. Dios mío, a quien quiere engañar, no recuerda cómo es acostarse con alguien que no sea Spike.
Charlan de nuevo, un poco. En voz baja. Buffy más que Angel, el casi todo el rato sólo la mira, con esos ojos rasgados, oscuros. Pueden ser muy fríos a veces, pero ahora a Buffy sólo le parecen tristes. Hablan de Giles, de Faith, de Ethan Rayne, de los viejos tiempos. Un  poco de cuando se conocieron.
Mirándolo, Buffy se da cuenta de que aquella vez también fue la primera para él. La primera noche de amor de su vida, teniendo alma. Ella sí lo quería. Un comienzo tan dulce y un final tan espantoso, de humillación, dolor y muerte. De venganza y obsesión.
Con Spike casi ha ocurrido lo contrario. Pasar de la rabia al deseo, la desesperación, el hambre, el maltrato el dolor…a quererlo como nunca ha querido a nadie. Lo quiere más que a nadie.
Spike también ha sido el…primero en muchas cosas, para ella. Nunca habría pensado que ella lo iba a ser para él…con la vida que ha llevado. La primera en conducirlo despacito a la cama y susurrarle que lo quiere. La primera en bailar con él, muy pegados, solo abrazándolo, a la luz de las velas en el dormitorio. La primera en hacerlo sentir querido. En confiar en él y saber que no va a fallarle nunca.
Angel le llena la copa, Buffy le susurra gracias, bebe un sorbo. Champán, delicioso y cosquilleante en el paladar. Quizás ha bebido un poco más de la cuenta. Angel también, desde luego, su botella de whisky anda hacia la mitad.
Está muy guapo, traje oscuro, sobrio, bien cortado, esos hombros tan anchos. Las mujeres del local lo miran sin disimulo. El desconocido alto y moreno que también ella parecía destinada a pretender para sí. Menea la cabeza, tristemente. Recuerda cuando se marchó, rompiéndole el corazón una vez más. Tuvo tan poco de él...apenas un bonito sueño.
Spike ha sido el primero que no la ha dejado. Buffy lo cree cuando le susurra para siempre, escondidos bajo las sábanas.
Recuerda cuando lo conoció. Nunca lo dirá en voz alta pero se da cuenta de que ya entonces le...gustaba. O al menos le atraía. Estaba...bueno. Muy bueno. Caliente, se dio cuenta aquella vez, cuando caminaban por la calle en esa extraña alianza contra Angelus que entremezcló sus vidas para siempre. Spike descentrado, imprevisible, arrollador, siempre corriendo tan deprisa...tampoco lo dirá nunca so pena de provocar una catástrofe mundial, pero a veces le recordaba un poco a Giles.
Y ahora...todo es diferente. Esa sensación de ahogo que la desgarraba por dentro ya no está. El miedo a querer de nuevo, a volver a sentir dolor. Ha desaparecido para siempre.
No tener que morderse la lengua nunca más, poder decirle te quiero. Abrazarlo mientras se alimenta, contra su cuerpo como si se alimentara de ella. Es algo tan íntimo como cuando hacen el amor encerrados en su dormitorio. Solos en casa, acurrucados uno contra el otro en el sofá, en la penumbra. La mano de Spike bajo su ropa, apretando suavemente en su seno. Buffy nunca creyó que podría sentir tanta ternura por él. Poder susurrarle vida mía, mi niño mientras los ojos se le cierran, adormecido por el calor de la sangre, por el de su cuerpo. Metiendo la cara hacia su pelo para oler su cuello. A veces lo masturba suavemente, otras solo lo acaricia hasta que se duerme. Ella a veces se duerme también, otras lo contempla durante horas, simplemente sintiéndolo tan cerca. Es el único hombre del mundo que le ha susurrado que entre sus brazos se siente a salvo de todo.
—En qué piensas—murmura Angel, Buffy baja un poco la mirada, con timidez.
—En…Spike—susurra, Angel aprieta los labios, un momento. Luego encoge los hombros inmensos y suspira hondamente.
—Nunca te librarás de él. Créeme, lo sé.
Buffy ríe por lo bajo, menea la cabeza. Los ojos de Angel clavados en los suyos, tiene ese poso de tristeza. Pero también le sonríe mientras echa un trago largo de whisky. Buffy roza los dedos con los suyos, sobre la mesa, Angel aprieta suavemente su mano, un momento. Luego la suelta.

 



FIN