A normal girl

Keep myself away, de Black Lab


Las reuniones de ex-compañeros rara vez son buena idea. Spike se lo ha dicho, varias veces, y ella ha estado más o menos de acuerdo, pero aun con todo han venido. A lo largo de la noche se lo ha repetido varias veces a si misma, como un mantra abrumador mientras el quinto combinado se le iba subiendo a la cabeza. Ha bailado un poco, con Spike, con otro chico al que ni siquiera recordaba y que no sabe que demonios ha venido a hacer a esa ciudad. Con Spike de nuevo. Por qué tiene que pegarse a ella de esa manera mientras bailan, delante de...todo el mundo. Bastante lo han mirado ya cuando han entrado. Bueno hasta ella se da cuenta de que es el tío más improbable del universo para ser pareja de Buffy Summers. O al menos lo era.
Han venido varias chicas, que si recordaba. Apenas cruzó cuatro palabras con ellas en toda la secundaria. pero bueno, ella estaba... ocupada. Con todo eso de ser la elegida. La han encontrado bien, delgada. Genial. Ellas a Buffy le parecen muy mayores, y se pregunta aterrada si ella en realidad tendrá ese aspecto de maruja acomodada antes de los treinta años. Espera que no.
Los amigos y novios son... tan normales. Buffy ya no recuerda cuando ella aspiraba también a serlo. Cortes de pelo modernos, normales, chaquetas y camisas...normales. Zapatos. No...botas del ejercito polvorientas. Buffy cree que ha cambiado también de aspecto respecto al instituto. Lleva los ojos muy pintados. Viste de negro, últimamente. Giles le riñe porque dice que parece una vampira siniestra. Llevó una temporada el pelo oscuro, pero Spike aunque no decía nada, echaba de menos sus rizos rubios. Qué...tonto puede ser a veces, se dice, sonriendo como una tonta también ella. Lo mira, de reojo, callado, apoyado contra la barra con una jarra de cerveza entre las manos. Sus ex compañeras lo miran también, de tanto en tanto. Aunque sonríe o contesta escuetamente si le hablan, no se ha sentado con ellos. Buffy lo vigila por el rabillo del ojo. Lleva una camisa nueva, oscura, va muy repeinado. Ese pelo tan extraño. Vuelve a pintarse las uñas, y esa noche también los ojos. Lo ha hecho para fastidiarla, seguro. Bueno para fastidiar a sus amigas porque a ella no sabe por qué, que se pinte los ojos ...le pone. Se remueve en el sillón, nerviosa. Spike se da la vuelta, se acoda en la barra para pedir otra cerveza. La chica de su derecha le está hablando a saber de qué. Spike ha dejado el abrigo en el guardarropa y... menudo culo marca con esos vaqueros, tan redondito. Buffy echa un trago, largo. Spike se gira, la mira de reojo, le sonríe un poco, tímidamente. Como le pone también que sea tímido, por Dios.
Los novios normales de sus amigas normales no tiene ni idea de lo que es estar bueno, se dice, vengativa, mientras la joven de la izquierda comienza ahora ella una andanada de palabras en ayuda de la otra. Buffy se echa un poco hacia atrás a ver si se enredan entre ellas.
Antes no era tan...mala. Tan insociable.
Buffy ha dado una vuelta por el local, muy de moda y muy lleno de gente. De chicos que se la comen con los ojos y que ella ignora por completo, más preocupada por los o las que se puedan querer comer a Spike. Iluminado a zonas, música variada. Alegre. Buffy está segura de que el único vampiro de todo el garito es Spike. Se pregunta cuándo han empezado a gustarle más las cuevas iluminadas con velas, con gente bailando en jaulas. Los bares en los que tienes que pedir que no te pongan sangre en el combinado. Ha ido al servicio a retocarse el maquillaje con dos de las chicas, escuchando su cháchara amable y ajena como si se tratara de una de esas extrañas lenguas demoníacas en las que jura Ethan Rayne cuando se le quema una tarta. Ha jugado un poco al billar, con Spike, con otro chico. Buffy se ha encontrado echando de menos jugar al billar con ese licántropo degenerado amigo de Spike que se las apaña para meterle mano cada vez que la tiene cerca. Luego ha jugado de nuevo en parejas, contra Spike que le ha ganado sacando un poco la lengua con ese gesto provocador, y se las ha arreglado para rozarse contra ella y ponerla nerviosa cada vez que cambiaban el palo. Madito...vampiro vicioso.
Suspira hondamente mientras se pregunta por qué ha venido a esa reunión cuando podía estar...cazando demonios malignos con Spike. Una buena pelea, una buena carrera, un buen... Buffy aprieta los labios casi en un puchero, se echa otro trago y descubre que era el ultimo del vaso. Mientras uno de los acompañantes masculinos empieza a hablarle de algo que ha salido en las noticias que Buffy ya no ve, se inclina y deja el vaso cuidadosamente en la mesa llena. Unos segundo después Spike que le acerca otro combinado, en unos de esos gestos de caballerosidad victoriana que le parecen tan...sorprendentes y enternecedores. Y que...también  le ponen. Mientras le tiende el vaso alto, Spike se las arregla para rozarle el dedo con el suyo de la manera más provocativa posible...¿cómo puede ser provocativo rozando un dedo? No es normal. Buffy bebe un sorbo mientras asiente al joven que no recuerda. Spike se remueve, la barra contra la espalda. Marcando con esos...vaqueros...qué barbaridad,  y esa camisa de la que ahora se desabrocha un botón para...fastidiarla. O porque tendrá calor, puede ser. O por las dos cosas.
Buffy los mira a todos de nuevo, mientras el alcohol la envuelve un poco en esa nube que debería ser rosa y es amarga. No tiene nada en común con ninguno de ellos. Seguramente si rascara un poco hallaría algo. Amor, o dolor, o pequeños recuerdos o que les guste el queso. Pero a Buffy no le interesan. Mira de nuevo hacia la barra, con sus ojos muy cargados de rimmel. Ahí esta todo lo que le interesa de verdad en el mundo, mirándola también, de soslayo, con esos ojos rasgados que tiene el color del cielo nublado. Esos pómulos marcados.
Buffy no se engaña, sabe que nunca será una chica normal. Pero ahora no le importa. No sabe cuándo dejó de importarle. Dios mío, cuando se volvió loca por él, ese hechizo que no termina, que no terminará nunca. Sus ojos, su boca, sus manos con esos horribles anillos, su cuerpo delgado, músculos marcados, caliente como nada en el mundo bajo esa camisa oscura. A Buffy se le seca la boca y echa un trago más.
Buffy se da cuenta de que su mundo ahora es muy pequeño...de que quizás siempre lo fue. No recordaba los rostros de casi nadie de los que han acudido a esa reunión. No cree que los recuerde, cuando se vayan. Su mundo son un puñado de personas que caben en una mano, y recorriendo los bordes, unas cuantas mas, algunos demonios, un par de licántropos, dos o tres vampiros. Muy pocos aun con todo. Y en su mundo ha estado él desde hace tanto tiempo... aunque fuera intentando matarla. O...volverla loca, o lo que sea.
Su mundo comenzó a ser él la noche en la que se sentó en las escaleras para consolarla. Buffy ahora lo sabe, aunque no lo supo entonces. Pobre vampiro enamorado. Se pregunta si él sabrá eso, si sabrá lo maravilloso que es que fuese capaz de darle esas...palmaditas torpes, tímidas en el hombro cuando no tenía alma.
Se da cuenta de que realmente no esta escuchando nada de lo que le dicen, solo es capaz de pensar en empujar a Spike a ese sofá del fondo y desabrocharle la camisa, en hacer que se eche encima de ella y sentir el peso de su cuerpo delgado sobre el suyo, acariciarlo despacio sintiendo su piel bajo los dedos, su tacto su aroma, sentir que se pone tan caliente. Enredar los dedos en su pelo. Comérselo a besos. Desabotonarle los vaqueros.
Buffy deja el vaso en la mesa. Se levanta, se acerca a Spike.
—Vámonos a casa—susurra
Spike la mira parpadea, bebe un trago de la cerveza.
—Pero si querías venir tú—dice
Buffy se pone de puntillas, le susurra al oído, Spike se atraganta con la cerveza
—Joder—jadea, deja la bebida en la barra, coge a Buffy de la mano tira de ella hacia la puerta. Agarra su abrigo del guardarropa, sin aminorar el paso, y salen los dos del local.
Buffy no se despide de sus amigos.

 

 

FIN