Los folletos

 

 

Spike ha hecho muchas cosas por amor, es consciente de ello. Y de muchas de las cosas que ello conlleva, como de lo gilipollas que puede llegar a ser, pero qué se le va a hacer. A veces te pegas cien años corriendo y resulta que has dado vueltas en círculos y estás en el mismo jodido sitio, así es la vida. O la no vida, lo que sea.
Por Buffy también ha hecho unas cuantas cosas, algunas difíciles, la mayoría estúpidas.
Y alguna muy jodida, como ésta.
—¿Un poco más de té?—pregunta Mrs. Marple, muy erguida en el sillón de la sala, Spike mira de reojo su taza a medias, niega con la cabeza. Ella sigue su mirada hacia el vaso bajo con un poco de hielo—¿Otro dedito de bourbon?
—Bueno—dice Spike, ella le sirve otro generoso trago (bastante más de un dedito) de la botella de licor ambarino. De la ventana entreabierta llega un soplo de brisa, con el aroma fresco de la noche, a hierba recién cortada en los jardines del cementerio. La cortina de encaje se agita un poco, suavemente. Silencio sólo roto por el tic tac de un reloj sobre la cómoda, en el muro. En la mesa baja, a un lado del servicio de té, se amontonan unas pulcras pilas de panfletos impresos en blanco y negro de aspecto profesional, y un par de montoncitos de trípticos un poco más llamativos. Algo sobre la Asociación de No Muertos Americanos. Spike echa un trago largo.
—Espero que lo de Miss Summers no sea nada—dice la señora Marple, tomando un cuidadoso sorbo de su té, Spike la mira, tarda un poco en recordar la excusa que le ha dado al entrar en la casa
—Oh. Sí, bueno... sólo un malestar pasajero—dice—Las Cazadoras se recuperan pronto
—Sí, eso tengo entendido.
—Buffy aunque la mates—añade.
Mrs Marple lo mira, fijamente. Luego parpadea subiéndose las gafas. Spike se siente de repente como cuando su institutriz lo regañaba por hacer borrones en los deberes de caligrafía y baja la mirada.
—Vale, no ha tenido mucha gracia—dice.
Ella no contesta, le pone un poco más de whisky sin preguntar que Spike prueba agradecido. No se le ocurre muy bien qué decir, la charla informal con Mrs Marple no entraba dentro de sus planes, al menos no en los próximos doscientos años. Pero es ella la que la comienza, aunque no es demasiado informal, realmente,
—¿Dónde te convirtieron, querido?—dice. Spike alza los ojos al cielo
—En Londres. A finales del XIX—dice—Un...una mujer. La más hermosa que había visto nunca.
—Vaya. Qué poéticamente apropiado— Mrs Marple asiente con la cabeza, luego sonríe de través— A mí un ex alumno.
—No joda—parpadea Spike, ella lo mira con severidad, Spike se remueve—Lo siento.
—Aprovechando los disturbios de la serpiente gigante que destruyó el Instituto de Sunnydale—sigue ella. El muy canalla me mordió en los jardines, mientras intentaba escapar.
—Joder—dice Spike, se disculpa de nuevo, ella menea la cabeza
—Era uno de mis mejores alumnos, un verdadero empollón. Nunca me habría esperado eso de él.
—A lo mejor...usted le gustaba—aventura Spike.
—¡Ja!—gruñe Mrs Marple— A estas alturas voy a aguantar enamoramientos adolescentes.— se termina el té de un brioso trago y deja la taza sobre la mesa— Cuando me desperté y lo encontré esperándome, lo puse en su sitio rápidamente.
—Oh—Spike la mira, parpadeando.
—Le dije que se dejase de tonterías de Sires y childes de noveluchas de Anne Rice y que más le valía hacer algo útil porque aún no me había entregado el trabajo sobre la poesía inglesa del XVIII.
—Jod...—murmura Spike— Se quedaría de piedra
—Pues sí. Porque claro, no había hecho el trabajo, el muy tunante—dice ella— Se disculpó diciendo que es que lo habían vampirizado, pero ya le dije yo que por lo menos podía haber traído una nota de su madre. Si es que no se la había comido, claro.
Spike traga saliva. Se termina el whisky.
—¿Y se la había comido?—pregunta, en voz baja, Mrs Marple encoge los hombros
—Pues empezó a largar (era un chico muy hablador, un poco pedante) y me dijo que en realidad la había convertido a ver si así dejaba de insistirle en que ordenase su cuarto y saliera con chicas y todas esas cosas. Y que entonces ella los había abandonado a él y a su padre largándose con un cantante de rock. — Mrs Marple coge la botella de bourbon, se sirve un chupito en la taza vacía de té– Cosas que pasan. El chico de todos modos está claro que tenía un cierto problema, vampirizar a su madre, dónde se ha visto.
—Pues...sí—dice Spike, ojos muy grandes.
—En fin.—la profesora se bebe el bourbon como si fuera agua, lo mira muy sonriente— ¿Y qué le parece mi propuesta, se lo dirá a Miss Summers?
—Bueno...—dice Spike, removiéndose inquieto—Lo...intentaré. O sea, se lo diré. Pero no se si podré convencerla.
—Seguro que puede—dice ella, mirándolo muy positivamente— Usted ya ha hecho mucho por la dignidad de los no muertos americanos
—En realidad soy inglés
—Es igual, qué más da. No muerto sí que es ¿no?
—Sí, eso sí.
—¿Y no ha pensado en asociarse? Aunque no sea americano.
—Es que en realidad soy insocianble. Inasociable—dice Spike.
—Oh.
—Soy un rebelde, un lobo solitario. Me gusta ir por libre.
—Ya lo veo—dice ella, sin duda pensando en lo por libre que va Spike desde que lo conoce, siempre pegado a Buffy y compañía. Spike parece reparar también en ello y se remueve nervioso dentro del abrigo de cuero que no se ha quitado. Mrs Marple prueba otra táctica de entrada.
—Pero es increíble convencer a la Cazadora de que lo trate... como lo trata. Las cosas que hace con usted. Es usted un ejemplo a seguir por todos los demás vampiros.
Spike la mira, muy serio. Mrs Marple lo mira también.
—Menos en lo del sexo—dice, en voz baja. Entiendo que eso es exclusivamente suyo.
Spike asiente con la cabeza, varias veces. Ella lo intenta de nuevo.
—¡Pero lo que ha hecho es un fantástico logro! ¿No le parece, querido?
—Bueno, si lo expresa de ese modo...—dice Spike, dubitativamente
—Y se lo ha ganado a pulso, con años de lucha.
—Bueno sí, le di la paliza muchos años, hasta intenté matarla un par de veces. Pero en realidad creo que fue por la siniestra atracción de mi...—suspira Spike, Mrs Marple lo mira de reojo, disimulando la sonrisa.
—Me refería a vivir como lo hace, querido. A todas esas...cosas heroicas. No a dormir con Mrs Summers
—Oh. Ah. Vale.
—¿Le dará los papeles al menos?
—Está bien—dice Spike
—¿Y mandarán una cajita a Cleveland a esa otra cazadora de lenguaje tan pintoresco?
—Eso se lo garantizo que lo hará la misma Buffy—dice Spike
—Tenemos un acuerdo, pues—dice ella, sonriendo, y alza su taza. Spike hace lo mismo con el vaso y brindan con bourbon por la que posiblemente es la más extraña cosa por la que Spike ha brindado jamás. Permanece unos minutos más en la casa, justo para no parecer maleducado y en cuanto puede (algo mareado por los lingotazos de whisky que le ha metido la buena señora entre pecho y espalda) escapa hacia su casa.
Mientras cruza la calle realmente no tiene muy claro que Buffy vaya a leerles las preguntas de un cuestionario de la Asociación de No Muertos Americanos a cada vampiro recién nacido que salga de la tumba antes de decidir si estacarlo o no, y en caso de que:


1.Mayoría de A.) entregar tarjeta con la dirección y teléfono de la Asociación y recomendar encarecidamente llamada o visita urgente

2.Mayoría de B) tener una charla orientativa antes de decidir A ó C (ver modelos en folleto adjunto)

3.Mayoría de C) Estacarlo*

*(También si el vampiro por algun motivo se niega a realizar el cuestionario)



Pero bueno, al menos lo intentará, es un hombre de palabra y ha dado su palabra a una dama. A una vampiro. El también es un vampiro. Joder, lo que sea. ¡Lo que sean los dos!
Lo que de ningún modo va a hacer es tener que volver ahí y explicarle a la señora Marple que no ha hecho todo lo humano, divino y vampíricamente posible por entregar a Buffy los malditos folletos.




FIN

 


 


Notas:
Mrs. Marple pertenece a Ehiztari, que me la deja sacar a pasear en mi "octava" temporada.

La idea de cómo fue convertida por un alumno (Mrs. Marple, no Ehiztari) nunca he conseguido dilucidar si fue mía, de Ehiztari, de vicenivi, o de ambas las tres. Bueno, qué más da, de todos modos estaríamos borrachas...