imagen de Love that Dares


Charla de Navidad


Angel mira a su alrededor de nuevo, aprensivamente, Se pega unos milímetros más hacia Spike, como en busca de seguridad.
—Esto es muy raro— murmura.
—Hemos estado en sitio peores
—Sí, ya pero... es raro.
El vampiro rubio no se mueve, muy serio con las manos en los bolsillos del dúster de cuero. Las voces, en tono no demasiado alto, llenan el local a la espera de que empiece el acto propiamente dicho. Suena música navideña en los altavoces de las paredes. Al fondo hay una larga mesa con refrescos y emparedados, y varios galones de sangre de cerdo que los vampiros pueden oler sin ningún tipo de problemas desde donde se encuentran. Los sirve, en tacitas de ponche navideño, una adolescente delgada de aspecto lánguido con los ojos muy pintados a lo goth. Las tazas llevan dibujos de hojitas de acebo, y al otro lado el logotipo de la Asociación de No Muertos Americanos.(1)

En honor al cada día mayor bilingüismo de EEUU, casi la mitad de los carteles están en castellano. Tanto en inglés como en español los dibujantes se han esforzado por que las letra A de las siglas semejen unos puntiagudos colmillos. Las partes agudas de las letras A han sido rellenadas de color rojo. El resultado es una especie de dentadura de vampiro puesta del revés más o menos dentada, según se trate del logotipo de la AnmA o de la AuA, pero en fin, el mensaje, ya ni siquiera metafórico, es llamativo.

—Esto es muy raro— repite Angel, señalando con la mirada los logotipos sangrientos. Spike murmura que desearía no haber visto nunca nada tan cutre, pero fuerza una sonrisa cuando un vampiro gordito y lleno de granos le encasqueta un puñado de chapitas redondas con el logo.
—Toma, colega—le dice, amablemente
—No soy tu colega—gruñe Spike, cuya amabilidad navideña tampoco llega a hacer tanta vida social. Angel frunce el ceño a su lado.
—Si, vale— dice el chico, mirando a Angel de reojo— No queremos que este hombretón se nos ponga celoso ¿eh?.
Spike abre mucho los ojos.
—¡Mocoso impertinente! ¡Joder, le doy!
—Spike...—Angel lo sujeta, apartándolo un poco del vampiro de las chapas— No seas tan susceptible.
—¿Pero has visto lo que ha dicho ese crío lleno de granos?
— Spike, que estamos en un sitio civilizado. Tú mismo lo has dicho
—Si pero es que...
—Comportémonos...civilizadamente
—Tranquilos, si aquí no discriminamos a nadie por su orientación sexual—dice el chaval vampírico, y alza la mano hacia la solapa del abrigo del rubio. —¿Te pongo una chapa?
Angel lo aparta de un sonoro manotazo.
—¡¡Las manos quietas!! –le gruñe. El vampiro juvenil aparta la mano, sobresaltado por el sopapo, luego hace un gesto con la cabeza que evidencia lo que piensa de los vampiros celosos que no quieren salir del armario y se marcha en busca de sus próximas víctimas (no sangrientas) de la noche.
Justo entonces llega Lorne, abanicándose con un colorido folleto de la asociación, lleno de imágenes de películas clásicas de vampiros y de leyendas clamando por el derecho a llevar una no—vida digna, mejor y útil para la sociedad.
—¿Qué, haciendo amiguitos?—pregunta. Angel no le contesta. Spike alza los ojos al cielo, luego le mete el puñado de chapas en el bolsillo de la gabardina.




La música navideña sube de volumen de súbito, sobresaltándolos a todos en una eficiente forma de llamar su atención (sobre todo teniendo en cuenta que el noventa y nueve por cien de la concurrencia tiene súper oído) y luego baja a un volumen de apenas acompañamiento. Sobre el pequeño y pulcro escenario hay una mujer de aspecto normal, con un abrigo marrón y una bufanda de mohair. Parece la típica administrativa, funcionaria o ama de casa inofensiva. Pero al momento, tras sonreír con una cierta timidez, cambia su rostro y se transforma en una vampiresa de terribles ojos amarillos.
—Me convirtieron la noche de Halloween— empieza a decir. En la pantalla a sus espaldas comienza a desfilar escenas de la película Pesadilla antes de Navidad de Tim Burton — Fue una de mis mejores amigas. Estábamos hablando de cremas antiedad y una cosa llevó a la otra. ¿Cómo podía imaginar que una charla sobre esas molestas primeras arrugas me llevaría a la sed eterna por la sangre viva?
La pantalla detrás de ella muestra unas imágenes de Dracula de Coppola
—Quiero decir... ¿una charla sobre el bótox? ¡Venga ya! ¡Tampoco es nada tan infernal como para ganarme la condenación eterna!
—Joder—murmura Spike
—Joder— murmura Angel
—Jod...—murmura Lorne, luego parece pensarlo mejor—¿Oye... de alcohol aquí no son abstemios ¿no?
—Para nada, yo ya llevo dos cervezas – dice Spike
—Pues dime donde está el suministro, bollito de crema.
Spike asiente con la cabeza, coge del brazo a Lorne y se escabulle con él hacia el fondo del local, bastante más concurrido de lo que nunca habría podido imaginar. Puede que la asociación de Mrs Marple comenzara como la loca idea de una no menos extravagante... bueno digamos sui géneris ex profesora de instituto vampírica, con dos amigas ex hippies alrededor de una mesa camilla (y presumiblemente acompañadas de algunas sustancias tóxicas de consumo moderado) pero en ese año ha pasado a ser una verdadera Asociación con la A mayúscula. De hecho empieza a ser fastidioso cuado salen a patrullar Buffy y él encontrarse con los grupúsculos de la AnmA recorriendo los cementerios a la caza y captura de vampiros recién nacidos para convertirlos cual ejército de salvación de los no—muertos. Spike sonríe torcidamente. Antes de que lleguen ellos dos y les quiten el trabajo, claro.

 

 

El bar propiamente dicho está cerrado por la noche. El local de reuniones, propiedad del ayuntamiento, se utiliza para muchas otras asociaciones y la explotación del minúsculo recinto acristalado de la cafetería no incluye dar servicio a altas horas de la noche a los vampiros del submundo (al menos de momento), pero en las mesas de los canapés hay una buena provisión de bebidas alcohólicas varias. Lorne y Spike esperan pacientemente a que la niña lánguida gótica (y que al menos ha cumplido el sueño de ser pálida, porque ahora es una vampira) les sirva las consumiciones, ayudada por una señora bajita de cierta edad y con un voluminoso abrigo de un vivo color rosado.
—¿Tú también estás muerto, querido?—le pregunta la señora a Lorne, parpadeando ante su piel verde, el demonio le sonríe ampliamente
—Ahora mismo no lo tengo muy claro, HelloKitty —dice, recogiendo los vasos.
En el escenario, la señora del abrigo está ahora preguntando, con las manos en jarras:
—¡Quince años intentando educar a los niños y llevarlos por el lado de bien! ¡Obligándolos a lavarse detrás de las orejas y a hacer los deberes sin tachones! ¡Intentado que se coman las jodidas verduras! ¿Y ahora se supone que porque soy una criatura de la noche tengo que tirarlo todo por la borda y llevarlos por el camino del mal?

La concurrencia murmura, protesta, niega enfáticamente, del fondo llegan palabras de aliento, una protesta, un ¡claro que no! airado. La mujer señala con el dedo, la estampa de la indignación.
—Yo digo: ¡JA! ¡Para nada! ¡No lo van a conseguir!
Los vampiros presentes repiten sus palabras, la apoyan coreándola y aplaudiendo con entusiasmo. Lorne y Spike regresan junto a Angel que permanece absolutamente quieto, impasible, mirando fijamente al escenario.
Quizás sólo es Spike, que lo conoce muy profundamente, el que se da cuenta de que es que está absolutamente aterrorizado.
—Te hemos traído un...—dice Lorne, tendiéndole un vaso de plástico lleno hasta la mitad de whisky. No puede ni terminar la frase cuando el vampiro moreno ya se lo ha arrebatado de la mano y engullido de un trago.
—¡Hay que buscar siempre el lado positivo de las cosas! –termina la mujer—  ¡No voy a rendirme por esto! ¡Ahora podré hacer que recojan su habitación y se coman las lentejas (que son muy buenas y tienen mucho hierro) incluso mis tátara tátara tátara nietos!
La sala atruena con los aplausos y el clamor general de los vítores mientras la señora, muy sonriente y ya con su rostro humano, abandona el estrado agradecida y emocionada.
—Me está empezando a doler la cabeza— murmura Angel
—Tómate uno de éstos—dice Lorne, alzado un vaso de plástico con una bebida anaranjada, burbujeante y con un pequeño Papa Noel empalado en la pajita— Lleva vodka, en cantidad suficiente arregla casi todos los males.



La organización del evento corre a cargo de un grupo de vampiro variopintos, reconocibles por ir cargados de papeles y portafolios y llevar en el pecho una plaquita que pone AnmA ORG. Spike no ha visto todavía a Mrs Marple, la fundadora y presidenta. La localiza finalmente un poco al fondo, sentada en uno de los sillones laterales, junto a las mesitas. La vampiro mira de vez en cuando hacia el pequeño escenario, mientras tricota furiosamente una prenda indeterminada. Un jersey muy largo o una bufanda un tanto contrahecha. O quizás una funda para una de las hachas de Giles, con ella nunca se sabe. De tanto en tanto da una calada a un cigarrillo un tanto sospechoso, liado a mano, que tiene en un cenicero sobre la mesa, junto a una pila de papeles.
Como leyéndole el pensamiento, Angel olfatea el aire y dice:
—Aquí huele a marihuana.
Spike carraspea, se pasa los dedos por el pelo rubio. Luego señala en dirección contraria a Mrs Marple.
—Será alguna infusión para el reuma de ese grupo de ancianitas de ahí atrás.—dice
—No sé...—murmura Angel, mientras se queda mirando al vampiro que hay ahora en el escenario, que al parecer mató a todos sus compañeros de trabajo al ser convertido en vampiro en un arranque de (justa) furia vengadora, y ahora nunca podrá librarse de ellos porque son sus childes, y eso ya es bastante castigo por su crimen y si no que baje Dios y lo vea, sobre todo ese idiota de Martin de recepción o el pelota de Morris que sigue peloteando al jefe (que sigue siendo el jefe pese a que el Sire ES ÉL cuántas veces se lo tendrá que decir al jodido capullo pretencioso) y qué les va a contar de las tres rubias de contabilidad que nunca quisieron salir a tomar una copa con él porque andaba un poco escaso de pelo...¡Siguen sin querer saber nada de sus avances amorosos! ¡Sigue siendo despreciado! ¿No ha sufrido ya bastante por sus crímenes?— Esto es cada vez más raro.
—Pues no sé—dice Spike, parpadeando atónito, mientras a su alrededor algunos vampiros se suenan la nariz y lagrimean, emocionados empáticamente— Casi me parece estar viendo Pasiones
Angel suspira hondamente, mira a su alrededor, al local lleno de gente entusiasmada y bebiendo de sus tazones de ponche con logotipo pintoresco de colmillitos o de vasos de plástico con decoraciones navideñas. Todas las sillas y sillones están ocupados y hay muchos que como ellos están depié. En la pantalla del escenario se proyectan imágenes acordes con la charla del ex asesino sanguinario y aún criatura maligna (aunque reconvertida) que esté soltando su diatriba. Las presentaciónes están al cargo de un hombre ya maduro (bueno, otro vampiro) que anda trasteando con un proyector de aspecto desvencijado y varios DVDs y memorias flash.
El local es amplio, de techos altos, las ventanas han sido tapadas para la ocasión con carteles hechos de sábanas o papel de estraza con lemas de la asociación, como NO—MUERTOS SI, NO—DIGNOS NO!, NO—MUERTOS, PERO NO SIN—DERECHOS, y uno que alguien, que espera que no haya sido Spike, ha tachado y que ha quedado SOMOS NO—MUERTOS PERO NO INÚTILES GILIPOLLAS. Hay tres puertas de entrada, ahora cerradas, junto a las cuales se puede ver a los encargados de la seguridad del local.
Angel parpadea, entrecierra los ojos. Al lado de los vampiros que les han franqueado la entrada a Spike y a él le parece ver una figura grandota, torpes de movimientos, vestida de manera algo andrajosa.
—¿Qué... es eso, un zombie? — pregunta
—Será de seguridad—dice Spike
—¿Tienen zombies de seguratas?—Angel parpadea, alucinado
— Bueno, también son no—muertos.—dice Spike. Lorne mete la cabeza entre ellos, sonríe nerviosamente
—A mí me ha cacheado cuando he entrado un tiazo vestido de cuero—dice, luego suspira pesaroso— La tercera vez que he entrado creo que ya se ha dado cuenta de la jugada.
Angel y Spike vuelven la cabeza hacia donde señala Lorne, muy apropiadamente, con un canapé de enorme salchicha. Un musculoso elemento de abultado paquete preso en pantalón de cuero permanece junto a una de las puertas laterales, cruzado de brazos. Lleva al cinto una porra, y al otro lado una estaca.
—Lleva una estaca—señala Angel
—Creo que lleva otra en la entrepierna—dice Lorne lascivamente. Angel suelta un juramento en gaélico. Spike echa un trago a su botellín de cerveza.
—Es de la banda local de licántropos— dice — ¿Veis el lobo de la chupa, a la espalda?
—¿También tienen licántropos?—gruñe Angel— ¡Son unos degenerados! Además, ¡esos no están muertos!
—Ya pero son como los Angeles del Infierno de por aquí, están de seguridad en todos los lados, ya sabes. O sea, más te vale que estén o la pueden liar parda. ¿Recuerdas las juergas que montaban en París y en...?
Angel toma aliento, lo deja ir muy despacio. Cuando se vuelve hacia Spike, algo en su mirada le hace recordar indefectiblemente a Angelus.
—Sí. Lo recuerdo.—susurra, en voz muy suave.
Spike decide que más le valdrá No.Hablar.Más.Del.Tema.De.Los.Licántropos. Echa un trago largo de su cerveza. Luego lo piensa mejor y echa otro.


El vampiro alza las manos como si fuera a pedir silencio, pero las agita arriba y abajo provocando una andanada de hurras y gritos del grupo de elementos más o menos de su edad que se encuentran depié en las primeras filas. Es un vampiro joven, probablemente convertido antes de dejar la adolescencia, y va llamativamente vestido a la moda punk más radical de los 70—80. Lleva una chupa de cuero repleta de tachuelas, muñequeras de remaches y chapas varias entre las que pueden distinguirse un par de la Asociación de No Muertos. Lleva el pelo agresivamente rapado en una cresta mohicana y erizada de color rojizo.
—¿Y ke, tengo ke ser malo porke ellos me lo digan? –está diciendo, muy cerca del micrófono, como si éste tuviera la culpa de sus desgracias— ¿El puto sistema ya ha decidido ke soy una mierda y tengo ke ser malo PORKE SI?
Los chicos de las primeras filas asienten a gritos, lo jalean y animan. El vampiro punk juvenil asiente meneando la cabeza, como al ritmo de la música navideña que sale de los altavoces, y agarra de nuevo el micro
—¡Me juzgan sin darme la oportunidad solo porke tengo superfuerza, kolmillos y no tengo alma! ¡KE LES DEN!
—Yeah!!—grita Spike, dando un salto. Angel y Lorne lo miran, fijamente. Spike aprieta los labios en un puchero avergonzado, que disimula bebiendo el último trago de su cerveza
—¿Ke pasa? ¿Ke porke soy un vampiro tengo ke ir matando a mis colegas? ¿Y ke mas? ¿Tambien tengo ke llevar caaapa y peinarme con gomiiiina y todas esas pollas O KE? ¿Porke lo digan los de las pelis la Hammer? ¡Pues bien, ke se enteren! ¡Esos vampiros carrozas son puto polvo!
Angel disimula una risa como puede. Lorne otra. Spike baja la cabeza, incómodo. El chico del escenario levanta el puño como una estrella del rock mientras a sus espaldas aparecen imágenes de manifestaciones anarquistas, y luego de grupos punks clásicos, conciertos de los Clash y los Sex Pistols.
—¡Ke lo jodan al sistema! ¡Yo hago lo ke kiero! ¡SOY UN REBELDE! ¡No kiero beber jodida sangre! ¡KIERO BEBER CERVEZA!
Los vampiros del local lo corean a gritos y saltos cada vez más violentos, puños en alto ¡YEAAAHHHHHH! Spike se remueve, cada vez más incómodo. El chico se adelanta hasta el borde del escenario.
—¡¡Y KIERO SALIR EN HALLOWEEN!!
JAJAJAJAJAJAJA— estalla Angel, doblándose en dos.
Mmmmppppfffff—se contiene Lorne, a duras penas
—¡Tú calla, cabrón verde!—gruñe Spike, empujándole con el hombro, y se cruza de brazos enfadado.
El vampiro punk salta del escenario hacia sus compañeros, que lo recogen como en un concierto de rock. Los licántropos y zombies de seguridad tienen que intervenir y repartir más de un porrazo para calmar el tumulto de los jóvenes vampiros—punks—rebeldes enardecidos que se lanzan contra el escenario dando gritos y empujándose unos a otros en su intento de subir y armar una improvisada y tumultuosa declaración coral. Spike sigue enfurruñado y de espaldas al escenario. Angel de todos modos no se fía mucho y por si acaso lo sujeta fuertemente de la muñeca. Alguien ha pirateado la banda sonora navideña y está sonando, a todo volumen, Bela Lugosi is dead de los Bauhaus.



La calma regresa finalmente al abarrotado local. Desde su parapeto en la mesa de las viandas, donde ya se han trasegado varios combinados, whiskis y cervezas más, Angel Lorne y Spike contemplan la labor (rápida, y efectiva, hay que reconocerlo) de los encargados de la seguridad apartando jovenzuelos enfebrecidos con el nunca bastante ponderado método de repartir porrazos a diestro y siniestro, y algún golpe bajo cuando no hay nadie mirando. Algunos de los chicos más alborotadores han desaparecido catapultados puertas afuera y el instigador original de la gresca está ahora pasando los apuros del infierno ofreciendo sus disculpas nada menos que a Mrs Marple en persona. Pueden verlo desde ahí, cabizbajo, con la cresta alicaída y las manos detrás de la espalda, mientras recibe el rapapolvo de la temible Presidenta de la Asociación.
Pero nada dura eternamente, ni siquiera entre los vampiros, se dice Angel, y pronto todo está despejado, la música vuelve a ser navideña y en la pantalla del escenario aparece la vista de la ciudad de Los Angeles iluminada por la noche que sin duda ha elegido para él el encargado del proyector.
—Spike...—dice Angel al fin—esto es lo más raro que he tenido que hacer nunca.
—Si, vale.—dice Spike, mirándolo rencorosamente aún por las burlas de su momento Rebel Yell –No me hagas hablar de cosas raras que has hecho... Angelus.
—Spike...esto es serio.
—Venga hombre, es por una buena causa. Por los cachorritos y la...Navidad y todas esas cosas. O sea, es Navidad.
—Me importa muy poco en estos momentos.
—Por la cosa esa de los No Muertos Americanos.
—Además soy irlandés
—La mitad de los americanos lo son—gruñe Spike
—Bueno, e ingleses—dice Angel. Spike niega con la cabeza, enfáticamente.
—Eso es diferente ¡jodidos colonos!
Angel parece ir a replicar algo, no lo hace. Spike lo mira de reojo.
—Vamos, tío...tienes que hablar, eres la Estrella Invitada— le dice.
—¡Si hasta sales en el folleto!— ayuda Lorne.
Angel alza las manos, las deja caer con aire abatido. Mira a Spike. A Lorne. A Spike de nuevo.
—No sé qué... decirles.
—Tú sólo sube y di...algo ¿eh?—le anima Spike—Algo.. inspirador. Suéltales el rollo ése de cuando mataste a tu padre que sueltas siempre.
—¡Yo no... suelto eso!
—Si ya, tenías que oírte cuando te emborrachas
—¡Y además no es un rollo! Es la cruda realidad de mi pasado desalmado que me atormentará siempre y...
—Dios, no, por favor— Spike suspira, mira al techo.— ¡A mi no, a ellos, mate!
Angel baja la cabeza, con aire abatido. Spike y Lorne cruzan una mirada. El vampiro rubio se remueve sobre las botas, indeciso, luego le da a Angel unas torpes palmaditas de ánimo en la espalda.
—Venga, lo harás fenomenal—le dice.— Pero no digas lo de que eras un cabrón psicópata porque no tenías alma ¿vale? Aquí no la tiene nadie.
Angel lo mira, muy serio. Lorne a su derecha esboza la sonrisa más absolutamente malévola de toda su carrera.
—Y piensa que podría ser peor. Incluso para todos.—le dice—¡No tendrás que cantar!
Spike parpadea, pensativo.
—Creo que al final cantan algo—dice —Pero no es obligatorio.
Angel da un pasito corto al frente, se detiene. Se queda mirando el escenario, el micro, las luces, la pantalla. La ingente concurrencia, ya expectante, algunos incluso volviéndose hacia donde se encuentran los tres.
—Esto es una locura, ¡no puedo hacerlo!—gime.
Spike se acerca, le pasa el brazo por los enormes hombros. Hace un gesto con la cabeza, hacia la derecha, donde se encuentra sentada, muy quieta, la señora Marple.
Mirándolos fijamente.
—Bien, míralo por este lado, grandullón: ¿prefieres decirle a ella que no vas a subir ahí?
Angel traga saliva, muy despacio. Lorne, en un arranque de empatía, lo imita ruidosamente.
— Te aseguro que me las vas a pagar —murmura Angel. Luego toma aliento y avanza cruzando el local. Echa una última mirada asesina hacia donde están Spike y Lorne y con su mejor pose dura, valerosa, heroica, sube los escalones del pequeño escenario.

 




FIN

 


 


(1) Asociación de No Muertos Americanos (AnmA)
American Undead Asociation (AuA)

 

Notas: Gracias a Ehiztari por Mrs Marple y a follatrolls por el doblaje del vampiro punkarras.