Sobre el amor y el alma


Spike entreabre los ojos, soñoliento. Angel lo mira, lleva mirándolo horas. Desde mucho antes del amanecer. Mueve la mano derecha, que estaba en el cuello delgado de Spike, y le acaricia suavemente con el pulgar la ceja que le partió aquella cazadora en China. Lleva un piercing plateado en ella ahora. Spike lo mira también, en silencio, con esos ojos azules, rasgados. Tan bonitos. Angel se acerca un poco y le besa la ceja, el pómulo anguloso, la boca. Spike empuja un poco los labios hacia él, cálido por el sueño que aún no lo ha abandonado del todo.

Angel está seguro de que cuando no tenía alma no podía amar. Probablemente Drusilla tampoco podía, aunque ella decía que sí. También Darla se lo dijo, que lo amó, pero él no lo cree.
El sólo ha amado con alma. Una vez, a Buffy, cuando todo era nuevo. Cree que también amó a Cordelia.
¿Lo amó Spike entonces? Habría muerto antes que admitirlo, pero ¿lo hizo? Angel nunca podrá estar seguro. Aunque recuerda esa cama, frente a la chimenea, en San Petersburgo. Y recuerda China.
Quizás sí lo quería, después de todo. El jodido chico que lo volvía loco. Ese maldito poeta.

—No sé qué demonios hago aquí de nuevo—murmura Spike, removiéndose contra su cuerpo. Y por su mirada cruza una sombra oscura, turbia, fugaz. Angel sabe que espera que le diga que lo de siempre, acabar debajo de él.
Pero no le dice nada, sólo lo besa de nuevo, estremeciéndose cuando Spike busca sus besos y se le abraza. Angel no quiere salir nunca de esa cama, ni de ese momento tranquilo donde siente a Spike absolutamente suyo.

A lo mejor es que su amor era esa pasión oscura, negra, pervertida, que se arrastraba desde lo profundo de su ser, que domina y destruye. ¿Era eso amor?
Quizás es que es tan viejo que no se siente capaz de amar.
Quizás es que ha hecho tanto daño no se siente con derecho.
—¿Qué te pasa?—pregunta Spike en voz baja. Angel niega con un gesto.
—Estaba... pensando—dice.
—Pensar es malo—dice Spike. Angel no puede evitar sonreír mientras menea la cabeza.

O quizás es sólo que no sabe reconocer el amor cuando le llega. Por eso no sabe definir lo que siente, poderoso, arrollador, que hace desaparecer el mundo, cuando se enreda en la cama con Spike. Esa pasión oscura que lo arrastra contra su cuerpo, ese ansia de sentirlo suyo, de poseerlo, de comérselo a besos.
Quizás es que esa ha sido siempre su forma de amor, después de todo.




FIN