La vuelta


300 palabras, cuando Spike no se marcha a buscar a Buffy


Angel se queda mirando la puerta del despacho que se abre, la figura delgada de Spike que entra, cierra tras de sí y se queda quieto, sin acercarse. Callado.
—No te has ido—susurra Angel, innecesariamente. Spike lo mira un momento, luego baja la mirada con abatimiento. Angel no dice nada, no se mueve, es incapaz de moverse, depié en medio del despacho sobre el suelo enmoquetado. Spike se encoge un poco, como víctima de un dolor repentino, baja más la cabeza.
—Es verdad. Lo que dijiste. Es verdad—susurra.
Angel aprieta los labios, ojos oscuros, rasgados, abre la boca para decir algo, lo que sea... es una victoria pero es tan amarga, él no la siente una victoria. No lo dijo en serio. O quizás sí, en el momento, en la rabia de la pelea, en el deseo de hacerle daño. Buffy nunca te ha querido. Desea tanto no haberlo dicho en serio.
Tampoco sabe nada de eso, en realidad. Hace mucho que no sabe de Buffy. Ni de Spike. No sabe si es cierto que ella no lo quiso, si lo llegó a querer. No sabe realmente lo que hubo entre ellos.
Lo mira ahí cabizbajo y recuerda aquella vez cuando no bailaron esa canción. Cuando ella lo dejó, y Spike fue a verlo en busca de consuelo. Ha pasado tanto tiempo. Han sucedido tanta cosas, cosas extrañas y terribles y dolorosas, tan pocas cosas buenas.
Le gustaría abrazarlo, como entonces, sólo abrazarlo fuerte contra su pecho pero no se atreve a tocarlo. No tiene derecho a tocarlo.
Spike avanza por la habitación enmoquetada, pasos silenciosos, se deja caer pesadamente en el sofá de piel. Mirando sus propias manos cabizbajo. Luego alza los ojos hacia él como esperando...algo. Y Angel se da cuenta de que quizás debería intentar hablarle. Consolarlo. Explicarle... Pero no puede decirle nada.



FIN