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Odio San Valentin, por Buffy Summers

Buffy remueve entre las manos, nerviosa, la taza de té que ya se está enfriando. Willow da un sorbito de la suya, mirándola con tristeza. La Cazadora continúa con su diatriba.
—Yo desde luego no pienso hacer nada por San Valentín. Vale, no tengo novio, pero San Valentín es una tontería. O sea, es un invento comercial que no tiene nada que ver con los enamorados, aunque sea el día de los enamorados ¿entiendes?
—¿Sí?—murmura Willow.
—Esa... estupidez de regalarse cosas o flores o dulces, o... cosas. Románticas.
Willow asiente con la cabeza mientras disimuladamente esconde más adentro del bolsillo el detalle que ha comprado para regalárselo a Tara.
—En realidad todo eso de los novios es lo que es una tontería.—dice Buffy, haciendo un puchero—. Yo no voy a tener ninguno, nunca más, así que San Valentín no me afecta.
—Claro, te entiendo—murmura Willow—. Pero no debes decir...
—¡Y de todos modos ninguno de mis novios ha sido ni medio normal!—exclama Buffy, sofocada por el enfado—. Y desde luego no han celebrado San Valentín.
—Si dices que es una fiesta estúpida.
—¡La que más! ¡Odio San Valentín! Pero... podían haberme regalado algo o invitado a salir esa noche ¿no? ¡Esos... aburridos insensibles!
—Bien...—suspira Willow, mientras intenta poner algo de orden en el ilógico parlamento de Buffy—. Si dices que no eran normales... y por otra parte a ti no...
—¡Idiotas!—gruñe Buffy, cruzando los brazos.
Willow decide obviar toda la lógica inversa de su amiga y dice con una sonrisa:
—Bueno, algún chico te habrá regalado algo... ¿a lo mejor un anillo?
Buffy medita unos instantes, abandonando definitivamente el té frío.
—Pues, pues... Angel me... —dice. Luego se queda pensando en Spike. En ese... horroroso anillo de Spike, en forma de calavera, que él le dio una vez. Ese que... no sabe muy bien por qué nunca se ha decidido a devolverle. O directamente a tirarlo a la basura.
—O ¿una cita paseado en coche?—insiste Willow.
—Riley dijo que lo haría pero en realidad... nunca llegamos a hacerlo.
Willow aprieta los labios. Buffy se encuentra de nuevo pensando en Spike. Bien, es cierto que ha ido a buscarla mas de una vez en ese horrible DeSoto viejo que tiene pero... eso no cuenta ¿no? Aunque haya ido a... buscarla, a su casa, en coche, como acaba de decir. Y de todos modos solo han sido unas pocas veces. Y casi nunca terminan tomando algo por ahí. Solo muy de vez en cuando.
—Estoy preocupada—musita. Willow la malinterpreta, y dice animadamente:
—¿Quizás unos bombones?
A Buffy ninguno de sus novios le ha regalado bombones, de eso está segura. Y mira que le gusta el chocolate, si hasta tenía un póster de chocolates en la residencia de la universidad. Bueno, Spike, claro. Le compró una caja de bombones roja. Lo sabe por Dawn. No llegó a dárselos, y la maldita mocosa y el vampiro se los comieron todos pero... era para ella.
—Estoy muy preocupada—dice Buffy
Willow termina su taza de té, mientras intenta pensar a toda prisa por donde seguir.
—Bueno, un novio no tiene que... hacer esas cosas tontas o valentineras... forzosamente—dice, intentando atacar la conversación por el lado cotidiano, tranquilo, familiar—. Es alguien que... por ejemplo se lleva bien con tu madre, y puede cuidar de tu hermana.
—¿O de las dos?—gime Buffy, de nuevo pensando en Spike. Aunque en realidad fue ella misma la que se las incrustó en casa, en su cripta, claro, pero... es verdad que cuida de Dawn muchas veces, y.,.. desde luego se lleva bien con su madre. Lo que es raro, y si se para a pensarlo, muy perturbador.
Willow le aprieta el brazo, intentando darle ánimos.
—Un novio es... no sé. Alguien que siempre está ahí. Sobre todo en los malos momentos.
Buffy parpadea.
—¿Quieres decir causándolos?
—No. ¡No!—gesticula Willow, confusa, luego hace un mohín—. Bueno... a veces también.
—¡Oh Dios mío!—gime Buffy—. Ahora estoy muy muy preocupada
Willow traga saliva, sin saber muy bien qué más decir. Finalmente menea la cabeza como intentando alejar todo el asunto (y la terrible confusión cerebral que le está causando Buffy) y levantándose, señala hacia el salón donde está la televisión.
—Bueno, olvidemos esta... tontería del día de San Valentín. Además, todavía falta un poco. ¿Ponemos una peli antiromántica de acción sangrienta? ¡Podemos hacer montones de palomitas!
Buffy abre la boca para decirle que de verdad no es necesario, pero en ese momento llaman a la puerta de la cocina. Willow camina unos pasos y abre. Es Spike, que la mira cuando ella abre la puerta y se recoloca bien el cuello de la camisa.
—¿Está Buffy?—pregunta.
Willow asiente con la cabeza, señalando a la cocina. La cazadora suspira con aire cansado y se acerca a la puerta, mirando a Spike inquisitivamente.
—Como no tengo nada que hacer esta noche y seguro que tú tampoco porque tu vida amorosa es un fracaso—dice él.
Buffy parpadea, varias veces.
—Que si quieres salir conmigo.
Buffy lo mira con los ojos muy abiertos.
—O sea a patrullar—dice Spike.
Buffy se lo piensa un momento. Muy poco, luego suspira hondamente y coge al abrigo de la entrada, el bolso, una ballesta cargada. Se despide de Willow con la mano. Spike asiente con la cabeza, le sostiene la puerta mientras ella sale.
—¿Qué llevas ahí?—pregunta Buffy, sospechosa. Spike agita el palo afilado que trae en la mano.
—Restos de la poda ¿Tú que crees?
Buffy alza los ojos al cielo.
—¿Es una estaca?—dice, innecesariamente, Spike se la da, ella se encuentra cogiéndola de su mano— ¿Dónde la has encontrado?
Spike echa andar hacia la calle, Buffy lo alcanza y camina a su lado.
—La encontré sobre un montón de polvo, en el cementerio, así que debe ser tuya—dice Spike.
—Bien—dice Buffy.
—No es un regalo de San Valentín ¿eh? –sonríe Spike. Buffy no puede evitar sonreír también. Sus voces se van perdiendo conforme se alejan de la casa Summers, hacia la noche. Willow los mira durante unos momentos y luego, meneando la cabeza, cierra la puerta de la casa.


FIN