El viñedo


Al inicio de Chosen


Spike no sabe muy bien lo que ella...quiere ahora. Lo que ha querido decir esa tarde, cuando ha llegado a casa. Joder ¿hay algún hombre en la tierra que entienda a las mujeres, a esa mujer? Él que conoce cada centímetro de su cuerpo de verdad no lo consigue.
Se detiene, desasosegado, recordando su conversación cuando llegó a casa y ella estaba ahí, con esa jodida hacha tan enorme. Por un momento parecía...que estaba ahí con él. Pero enseguida salió huyendo. Buffy temerosa de nuevo de haberse acercado a él, como siempre.
Spike echa andar a buen paso, por el viñedo. Él...el ya no puede hacer nada, ha jugado su última carta. Siempre ha sido decisión de Buffy, claro. El sigue enamorado de ella. Y qué maldita cosa puede hacer sino estar a su lado.
Se detiene, mirando un momento atrás. No está...celoso de Angel. Joder, estar celoso de Angel ha sido algo tan constante en su vida...estar celoso de Angel y de...cualquiera que estuviera con Angel, también. Patea una piedra, molesto. Maldito...irlandés cabezón marica. ¿Tiene que venir ahora a hacer el héroe moviendo el puto culo con su traje de batman? O de...lo que sea.
—¿Y tú qué coño miras?—le gruñe a un gato, el animal eriza el lomo, ojos como pequeñas luces en la noche, sale huyendo—Eso, corre. Más te vale
Spike camina de nuevo por el viñedo, las manos en los bolsillos del abrigo. No va a estar celoso de ese...capullo. Rebusca en su ropa, gruñe por lo bajo, se ha quedado sin tabaco.
Buffy ha besado a Angel. Spike baja la cabeza, se remueve, nervioso. ¿Estarán juntos, ahora? ¿Se estarán...besando otra vez?
Bueno... si ella supiera las veces que ese cabrón lo ha besado a él.
Se detiene y baja mas la cabeza, sintiéndose miserable por pesar eso.
Vale, Buffy lo ha besado pero...anoche durmió con él. No con ese puto John Wayne, con él. Y...a lo mejor...podría hacerlo otra vez.
Spike no se engaña, sabe que no merece nada, ni siquiera eso. También que desea mucho más. Pero que no va a tenerlo.
Echa a andar de nuevo, los sentidos alertas, olfateando el aroma acre y dulce de los barriles en el subsuelo, el olor rasposo de las hojas de las vides, el polvo amargo de los toneles viejos, abandonados en el cobertizo. Y solo logra pensar en que ella vuelva a acostarse a su lado, en que vuelva a mirarlo a los ojos, a acariciarle el rostro despacito con los dedos. Quiere dormir de nuevo a su calor y a la mierda con todo lo demás. Abre la boca para decir en voz alta soy gilipollas, pero no lo hace. Tiene derecho a ser gilipollas, si quiere, ¿no? Por favor, más imbécil que lo de ir por su alma posiblemente no hay nada. Bueno quizás estar ahí, amenazando gatos mientras intenta que los celos no lo deshagan por dentro, mientras se aferra a que ella durmió con él. A que a lo mejor...vuelve a hacerlo.
Spike...nunca habla de lo que siente de verdad, de eso que se esconde debajo de todo. Tenía tanto miedo de hablarle de cómo se sintió la otra noche. De verdad creía que Buffy iba a reírse de él. No sabe qué habría hecho si se hubiera reído de él. Se sintió tan...desnudo.
Se detiene, mirando un momento atrás, luego camina saliendo del viñedo, hacia la casa Summers. Camina por las calles silenciosas, abandonadas, más oscuras que nunca. No saluda a nadie cuando entra, ni mira a nadie ni se detiene, sólo baja por las escaleras del sótano. Realmente no levanta la mirada hasta que ya está abajo y se quita el abrigo y lo deja a un lado.
Angel le ha dado a Buffy esa...cosa, ese medallón. Esa cosa que tiene que llevar alguien fuerte, más que humano. Eso ha sido después de besarla. Spike aprieta los labios mientras coge un bolígrafo y una hoja de cuaderno y mira de reojo, rencorosamente, el saco de boxeo con el que entrenan las chicas. Se dice de nuevo que es un gilipollas por estar ahí, conteniendo las lágrimas.
Spike sólo quiere que Buffy vuelva a dormir con él. Sentir su cuerpo delgado, sus brazos, la caricia de sus manos. Esos besos suaves, casi robados mientras el sueño lo arrastra muy despacio. Sentir que de alguna manera es...importante para ella. Que merece estar ahí, en su cama, aunque no sea cierto. Quiere dormirse, cansado, contra su pecho. Sentir que ella sube el cobertor para arroparle.
Sabe que es un gilipollas, pero le da igual. También le da igual que ella haya elegido a Angel. Con todo lo que se les viene encima, el miedo, el vértigo, la lucha, el maldito fin del mundo y Spike sólo desea que Buffy vuelva a mirarlo como la otra noche.
No va a pensar más en Angel. Sólo en Buffy diciéndole que la noche pasada...también fue importante para ella y que él le dio la fuerza para seguir.
Se remueve, nervioso, mientras empieza a golpear el saco de boxeo con el dibujo de Angel, cada vez con más saña. Mientras piensa en Buffy y recuerda las cosas que le dijo. Él es...es...bueno, no es su novio. ¿O...a lo mejor sí? No lo tiene claro. Joder, nunca lo ha tenido, cómo iba a tenerlo con ese infierno de mujer.
De todos modos es algo para ella, algo...importante. Buffy se lo dijo, y Angel no puede quitarle eso.
Golpea furiosamente intentando alejar el miedo, los celos, la incertidumbre...esa triste certeza de que no puede ni respirar si no está cerca de ella.
Sólo se detiene cuando la ve bajar las escaleras y ella se acerca, como con timidez, y lo mira con esos ojos verdes, grandes, inseguros. Spike siente que se le doblan las rodillas y en ese momento ya no le importa nada, sólo que ella está ahí.



FIN