Emergencia

a mediados de la séptima temporada

Spike no sabe muy bien qué ha fallado, aunque probablemente no tenga importancia ahora mismo. Que el Mal se apoderase repentinamente de Willow era algo que cabía esperar en contacto con la magia, la propia bruja les ha avisado de ello. Aunque saberlo no quita horror a la aparición de esa Willow oscura, de cabellos negros y ojos como la noche, que se levanta como poseída y de un manotazo estampa los gruesos libros de conjuros volando en todas las direcciones, como si no pesasen más que unos folios. Luego, con un rugido ronco, aparta la mesa con otro movimiento forzado, descoordinado, de tremenda potencia, y la mesa choca contra el sofá de la sala, moviéndolo violentamente.
Giles es el que está más cerca y el primero en reaccionar. Intenta agarrar a Willow para hacer que vuelva en sí, pero la bruja grita y su boca abierta parece un abismo del infierno y una especie de onda expansiva lanza al vigilante brutalmente contra la pared.
Los muros tiemblan, varias tablas del suelo estánm saltando, las potenciales y Dawn gritan asustadas, intentando alejarse lo más posible de esa aparición de pesadilla. Xander intenta también parar a Willow y es apartado con un fuerte golpe que lo hace girar sobre sí mismo y caer al suelo; Kennedy se envalentona y se acerca a ella y recibe un grito similar al de momentos antes, que la lanza encima de Xander. Buffy salta ágilmente acortando la distancia entre ellas y agarra a Willow desde atrás.
Forcejean unos instantes, violentamente, y por un momento parece que la Cazadora va a lograr contenerla, pero Willow ruge, los cabellos agitándose como serpientes negras, y se libera de su presa saltando hacia delante. Varios muebles de la sala levitan chocando con violencia contra las paredes, intentando golpear a Buffy, que corre esquivándolos. Willow abre las manos y nubes de electricidad y de magia violáceas salen chisporroteando peligrosamente de sus dedos. La luz de la sala viene y va contra un fondo de truenos de tormenta.
Si se tratase de un monstruo carnicero, de un vampiro malvado, de cualquier tipo de amenaza sobrenatural, Spike no dudaría. Pero por mucho que se halle poseída por algo horrible ¡esa es Willow! Spike se resiste a pegarle, y desde luego no puede morderle.
Así que opta por una solución desesperada.
Spike se planta frente a Willow, la agarra fuerte de los brazos y, tomando aliento, la atrae contra su cuerpo y la besa profundamente.
Willow se queda muy quieta, las manos todavía abiertas, inermes. El vampiro la estrecha más. La lengua de Spike en su boca le arranca un gemido muy hondo que muere en un hipido ahogado y la hace recuperar su color pelirrojo de inmediato.
La luz en la habitación titila unos instantes y luego se apacigua. El suelo ha dejado de temblar. Todo queda en calma.
Spike la libera finalmente. Durante unos segundos Willow no dice nada, sólo lo mira con los ojos muy abiertos. Luego su rostro, muy pálido, se va poniendo de un encarnado subido a juego con su recuperado cabello rojo.
—Te he detenido—dice Spike.
—¿Gracias? —musita Willow.
—¡Era una emergencia! —dice Spike, al público en general, aunque probablemente sobre todo a Buffy.
Nadie le contesta. Buffy sigue de brazos cruzados, Giles boquiabierto, con las gafas en la mano. Xander y Kennedy aún aturdidos en el suelo. Willow ya no dice nada más y oculta su turbación poniéndose a recoger los libros del suelo, con la cabeza baja.
Al cabo de un momento Spike huye hacia el sótano. Las potenciales y Andrew, en masa, emiten un suspiro muy hondo cuando pasa por su lado.

 

FIN