Descanso

Para Adicta, porque está escrito en esas escaleras.

Después del capítulo 13 The killer in me.

Warning Song, de Coldplay


Buffy sale por la puerta trasera a la quietud de la noche, respira hondo. Una taza de café en la mano, arrebujada en la cazadora vaquera. Cansada…nunca había estado tan cansada. Cansada de entrenar potenciales, cansada de su ineptitud y su cháchara constante, de cómo miran todo con esos ojos de bobas…de que todas miren con esos ojos tan abiertos a Spike, cuchicheando a la menor ocasión. Bueno, lo entiende, solo hay otros tres hombres en la casa, Giles les parecerá demasiado viejo y Andrew…bueno no está muy segura si dejarlo al lado de los hombres o al de las chicas, en realidad.
Cómo no van a mirar a Spike. Lo mira ella, con disimulo. Tan…atractivo. Con ese pelo tan extraño y el corte de los pómulos tan sugerente, y…esos ojos. Ese aire de tristeza que la apena tanto y la hace doler los brazos de ganas de abrazarlo, de decirle que todo va ir bien.
Pero nunca ha podido mentirle  a él.
—¿Tomando un respiro?—le dice, a modo de saludo.
— Se está mejor aquí.—asiente Spike, sonríe, un poco—Bueno, creo que no soy el único
Buffy se acerca, despacio.
—Dentro hay demasiada gente—se excusa.
—Bueno ya no…pasas tanto tiempo con los scoobies ¿Te has dado cuenta al fin de lo aburridos que son?
Buffy ríe, por lo bajo, algo cortada, niega con la cabeza. Mira hacia la cocina abarrotada, hacia la noche silenciosa, hacia Spike sentado en las escaleras. Unos vaqueros, las botas militares de siempre. La cabeza baja, sumido en sus pensamientos. Duda un momento y luego se sienta en el escalón, a su lado. Spike se remueve un poco, dejándole espacio, le dedica una sonrisa tímida que a Buffy la acongoja sin saber por qué.
—Yo…Me gusta la noche— susurra Buffy, lo mira, un momento, luego retira la mirada—Eso siempre lo has sabido ¿no?
—No he dicho nada—musita Spike, cabeza baja. Buffy se arrepiente de…traerle recuerdos. Pero cómo no tenerlos sintiéndolo tan cerca. Siente su presencia física a escasos centímetros de distancia. Puede sentir su aroma masculino, atrayente. Si tan solo se echara un poquito hacia la derecha…podría sentir su cuerpo contra el suyo. Pero no lo hace. En su lugar dobla las rodillas, abrazándoselas. Spike la mira, de reojo, una vez más. No se mueve.
Permanecen en silencio, un rato. Spike levanta una botella de vidrio verde, echa un trago. Buffy parpadea.
—¿Tenemos cerveza? No sabia que teníamos cerveza.
—Me las trajo la chica ésa—dice Spike, la mira un momento, se remueve—Esa que casi se muere del susto porque creyó que le iba a morder
—Oh—murmura Buffy, seria—¿Vi?
Spike encoge los hombros.
—No lo sé, no las distingo.
Buffy parpadea, molesta.
—¿Creía que ibas a morderle y ahora te trae las cervezas?
—Bueno…no es la primera vez que me pasa algo parecido con una chica en California.
Buffy siente que se sonroja un poco,  deja la taza vacía sobre la escalera desgastada.
—Faltan varias—dice Spike señalando la cerveza, luego frunce el ceño, rencorosamente—Creo que se las bebe Giles, será para variar entre tanto té.
Buffy intenta disimular la risa, cabecea, Spike sonríe también, y tiene esos ojos de adoración que pone cuando la hace sonreír. Por un momento mientras ríen por lo bajo sus cuerpos se juntan, Buffy vuelve la cara y está tan cerca…casi podría rozar su frente con la suya. Le gustaba tanto eso…lo sentía tan suyo. Se quedan los dos callados, cohibidos. Spike se remueve un poco, apartándose apenas un centímetro. Buffy otro.
—Ha sido un día duro—suspira Buffy, él asiente, con un gesto —Lo haces bien. Con las chicas. Estás…ayudándoles mucho.
Spike la mira un momento, irónico, encoge los hombros bajo la camiseta ajustada.
—Bueno tampoco hay mucho más que hacer en este jodido pueblo, se está quedando vacío.
—Es verdad…todo el mundo se está marchando.
—No les culpo. Nunca me gustó, ni cuando estaba lleno de demonios y yo era malo.
Buffy menea la cabeza.
—Y por qué volviste. Cuando te…quité aquella gema.
—Ya lo…sabes—susurra él, en voz muy baja, Buffy no dice nada, se queda mirándolo de reojo, mirándolo echar un trago a la cerveza, darle vueltas al botellín entre los dedos. Recorre con la mirada sus manos, sus muñecas, sus antebrazos, la curva del brazo, el hombro. Ese pecho duro, masculino. Sigue sintiendo su aroma, mezclado con la brisa nocturna. Tabaco, cuero, noche, el aroma de Spike. Su piel. Buffy se arrebuja más en la cazadora, sin retirar los ojos del cuerpo de Spike, tan cerca y a la vez…tan lejos.
Se da cuenta de que lleva la misma camiseta de la otra noche, cuando ella…le subió la ropa para ver si se había hecho daño. Delante…de las chicas. Ella ni siquiera recordó que estaban ahí, sólo quería…quería…estaba tan deshecho cuando lo trajo de las cuevas. Recuerda el modo cómo le bajó la mano susurrando que estaba bien, como si le diera vergüenza que lo tocara, como si…no quisiera. Y su mano en la suya. Buffy las mete en los bolsillos de la chaqueta. Spike la mira, a los ojos, Buffy no quiere recordar el tacto de su cuerpo...no quiere recordar su piel bajo los dedos porque no se cree con derecho a tocarlo. Buffy sabe que ha abusado tanto de él. Quizás él siente lo mismo...no, Spike no. Creerá que le da asco, o...que siente temor. O cualquier otra cosa. Que recuerda… Dios mío quién puede saber lo que cree Spike. Es todo tan complicado. Tenerlo en casa y no…tenerlo. Buffy cierra los ojos un momento mientras recuerda su mano en la suya. Spike no quiere que lo toque y ella no se atreve a tocarlo.
—Preocupada, princesa—pregunta él, ladea la cara de ese modo tan característico y Buffy lo recuerda bebiendo chupitos de whisky con ella, en su cripta, y siente de nuevo ese nudo en la garganta que la asfixia y solo puede bajar la mirada una vez más. Spike se remueve, nervioso, y como si le hubiera leído la mente le ofrece la bebida. Buffy intenta no ceder a las lágrimas mientras la coge y sus dedos rozan los de él, fuertes, cálidos, y como sin darse cuenta mantiene el roce entrelazando los suyos, acariciando su mano despacio. Se quedan así un rato, sin hablar, dedos entrelazados en torno a la fría cerveza. Spike es el primero que parece notar con qué naturalidad se han unido sus manos y baja la cabeza, Buffy retira la mano, bebe un trago largo que le sabe tan amargo.
—Beber no arregla las cosas, pero ayuda—dice él, y encoge de nuevo los hombros. Los dos sentados, mirando la noche. Buffy no sabe cuando ha dejado de oír el bullicio de la casa, las voces, las palabras sin sentido para ella, nada tiene sentido para ella. Quizás sólo estar ahí con Spike. Siempre ha estado ahí con Spike, sentada en esas escaleras intentando tragarse la tristeza, el dolor, la rabia, el desconcierto, el miedo. Sintiéndolo a su lado, una presencia callada a la que ella…tampoco dejaba acercarse más. Es todo tan injusto.
—Es muy…difícil esta vez—murmura al fin.
—¿No lo es siempre?—Spike la mira, de reojo—Lo conseguirás, luv. Siempre lo haces
—No…lo sé Spike.
El la mira, a los ojos.
—Yo sí.—susurra.
Buffy aprieta los labios, intentando no demostrar lo que siente al escucharlo decir eso, porque podría empezar a llorar y no parar nunca. Y se encuentra deseando acurrucarse entre sus brazos y dejar que él la conforte. Spike, extrañamente, no bromea como suele hacer siempre que la siente triste. Sólo le mantiene la mirada, asintiendo levemente con la cabeza. Es tan extraño este Spike callado, tan triste. Buffy se pregunta si no ha habido siempre tristeza  en la mirada de Spike y ella no se daba cuenta.
Le devuelve al fin la cerveza, sus dedos se rozan de nuevo. Una caricia suave, casi furtiva. Dedos temerosos de Buffy, tímidos de Spike, que vuelven a entrelazarse como si tuvieran voluntad propia. Apenas un instante.
De la cocina les llegan el ruido de cacharros mientras las chicas recogen la mesa, más voces femeninas, risas, la voz aflautada de Andrew protestando porque le ha vuelto a tocar fregar los platos, una burla de Dawn mientras se ofrece a ayudarle. Demasiado ruido que rompe la burbuja de silencio donde Buffy se había refugiado al lado de Spike.
—Bueno…mañana nos espera otra jornada de entrenamiento—dice al fin.
—Si—musita Spike, Buffy lo mira, de reojo.
—Bueno a ti por la tarde noche.
—Si—repite él.
—Necesitas…algo…ahí abajo—susurra Buffy, en voz muy baja—¿Te hace falta alguna cosa?
—Estoy bien—susurra él, apenas audiblemente, sin mirarla. Luego lo hace, un momento, una mirada que dice tantas cosas y que retira enseguida, quizás temeroso de que ella las vea. Buffy respira hondo, tomando aliento.
—Bien—se levanta —Que…descanses.
Spike baja más la cabeza, no dice nada. Luego la mira e intenta una sonrisa. Tan valiente.
Buffy no consigue devolvérsela.

 

 

FIN