El paseo


En cualquier momento entre Once more with Feeling y Smashed

 


Spike se remueve, nervioso, apaga el cigarrillo. Lleva ya bastante rato medio oculto entre los árboles, mirando las altas puertas de la biblioteca. No está esperando a Buffy, solo pasaba por ahí, bueno sí que la está esperando pero sólo porque no tiene nada mejor que hacer. O sea, tiene muchas cosas, cosas malas y...aterradoras y joder, qué maldita cosa hace mirando a ver si la ve salir como un quinceañero gilipollas.
Además todo el mundo ha debido de irse ya, hace rato que no sale nadie. El aroma difuso, muy tenue de Buffy le llega todavía a oleadas, enervándolo, pero puede ser de hace rato y haberse ido por otra puerta. O puede ser de cualquier otra mocosa sin gusto que lleve el mismo perfume, uno de esos que anuncian en la tele, "Sol de California" o "Nubecitas Rosas Gilipollas", lo que sea. Maldita cazadora que está volviéndolo loco.
No, es su olor. Nada le huele igual a como le huele ella.
Se remueve de nuevo, inquieto como un gato mojado. Bastante hambriento, también. Últimamente casi siempre tiene hambre, por culpa del jodido chip y de su jodida mala suerte. Nunca consigue suficiente sangre. Entrecierra los ojos, se queda mirando la figura que sale, un estudiante, por la juventud. Lo mira apagar el farolito de la entrada que iluminaba el cartel de biblioteca del campus, cerrar la puerta con llave. Un asqueroso empollón pelota, pues, porque tiene la maldita llave de la biblioteca. Piensa un momento en Giles. NO echa de menos a Giles.
Al final se decide y avanza, justo cuando el estudiante llega al último escalón. Es un chico vestido con sencillez, bien parecido. Más alto que Spike, unos kilos más también aunque eso no es muy difícil. Lo estudia un momento, alza la cara hacia él.
—Eh, tío, ¿conoces a Buffy Summers?—le pregunta, el chico lo mira, sorprendido, mira de soslayo su abrigo de cuero, el pelo que ese marica de Angel dice que es radiactivo.
—Bueno, un poco—contesta al fin.
—¿Está dentro?
—No queda nadie, yo ya me iba.
—Ah...—Spike se remueve un momento, sigue delante del joven cortándole el paso. Va a preguntar algo más pero él se pone a largar solo.
—Coincidimos en historia americana. También en la asignatura de Maggie Walsh hace un par de cursos pero en fin ya sabes como era esa profesora, en sus clases no te quedaba tiempo ni de sacar punta al lápiz.
—Si, muy interesante ¿Y la conoces de mas cosas?
—¿A Magie Walsh? ¡Dios, no!
—A Buffy.
—Oh. Bueno...en realidad no.
—¿Y sabes donde ha ido?
—No, lo siento—dice el joven—Estudiamos en el mismo instituto, claro, pero la he visto poco por el campus. En la biblioteca, a veces.
—Ah. ¿Y habla contigo?
—Pues...no, nunca ¿por qué?
—Por nada.
—¿Eres su novio? ¿Has venido a buscarla?
—No—Spike lo mira, ojos enormes—Sólo estaba dando un paseo y la biblioteca esta en medio de..unos sitios y…otros sitios.
—Claro.
—Sí—Spike lo mira, arquea las cejas—Bueno, pardillo, ha sido un placer pero me tengo que ir.
—Oye, espera—dice el chico, acercándose—¿Conoces una especie de taberna que se llama El Arpa Rota?
—Si ¿por qué?
—¿Sabrías decirme por donde queda? Tengo que recoger unos apuntes ahí.
—¿De qué, de alcohólicos anónimos?
—No…sólo unos apuntes, me los deja un tipo que trabaja allí.
—Está al otro lado del parque.
—Gracias.
El joven cruza por su lado, se encamina hacia los jardines. Spike lo mira andar un rato, entrecierra los ojos, entre los árboles ha vislumbrado un pequeño, leve movimiento. Vampiros. Mira la figura del chico, caminando tranquilo, despreocupado. El chico que ha creído que él era el novio de Buffy.
—Gilipollas—murmura, y no sabe si se refiere al estudiante o a él mismo. Bien, que les aproveche, él no va a hacer nada, no es asunto suyo. Se da la vuelta.

Duda, se remueve, y luego echa a andar hacia él.
—Totalmente gilipollas—repite mientras llega a su altura—Voy en la misma dirección—dice, odiándose por utilizar la frase mas manida del mundo.
—Oh, estupendo—sonríe el joven, mientras aminora un poco el paso para esperarlo. Caminan los dos uno al lado del otro, el chico volviendo la cara de tanto en tanto para mirar a Spike, Spike mirando empecinadamente al frente.
—¿Y qué haces a estas horas en la biblioteca, preparando algún examen?—pregunta al fin.
—No, vengo a hacer mi tesis.—dice él— Voy un curso adelantado.
—Qué bien, tu madre estará orgullosa.
—Pues si, es natural—él le sonríe amigablemente—Oye, me gusta tu pelo.
—Dios, soy feliz oyendo eso. Lo necesitaba.
—¿De veras?
Spike lo fulmina con la mirada, el otro ríe, con ganas, cabecea.
—Y…¿vienes mucho por aquí?—le pregunta.
—Que no, que pasaba por al lado.
—Claro. Te recordaría si te hubiera visto.
Spike cierra los ojos, los abre. Hace un tiempo ese mamón no habría podido decirle eso. O sea lo recordaría pero desde la puta morgue, por ejemplo. Lo mira, de reojo, alto, sonriente, confiado, creyendo que el mundo es un lugar hermoso con florecitas primaverales donde nadie te va a cortar el cuello cuando sales de la maldita biblioteca.
—A nadie le gusta mi pelo—murmura al fin.
—Vaya. Pero bueno, tienes que gustarte a ti ¿no? Lo importante es lo que desea uno mismo y con lo que encuentra satisfacción personal.
—Dios ¿eres de una secta?
El joven ríe de nuevo.
—No, estudio psicología.
—Genial. Un psicólogo en ciernes. Justo lo que necesitaba.
—¿Y cómo te llamas?
—Spike.
—Yo me llamo Holden. Holden Webster—dice el joven, parpadea—¿Spike es tu verdadero nombre?
—No—murmura Spike, de mala gana—Me llamo William.
—Bonito nombre—asiente Holden, Spike encaja la mandíbula.
—¿Y tú te llamas Holdenwebster en serio? ¿Tus padres te odian?—gruñe.
El joven le sonríe ampliamente mientras empieza a largar acerca de que Holden es el nombre de su abuelo, o de su abuela, qué más da, y a Spike le gustaría borrarle la sonrisa de un puñetazo. Quizás porque puede estar cerca de Buffy a la luz del sol, donde él no puede seguirla. No dice nada y mete las manos en los bolsillos, caminando a su lado entre las sombras.


El garito no está mal, Spike ya lo conocía, de tomar alguna cerveza negra y de comerse a alguien, pero eso era antes claro, cuando no tenia que andar ingeniándoselas para conseguir comida enlatada. Putos militares y puto chip. El tipo ese Holden al menos se ha pagado unas jarras, Spike echa un trago mientras lo mira hablar con el dueño del local, recoger un fajo de apuntes encuadernados, siempre sonriente. Dios por qué sonríe tanto ¿es bobo?. O peor aun, ¿un optimista positivo de esos? Joder.
—Bueno pues ya los tengo—dice Holden, acercándose, Spike lo mira, en silencio—Está bien este local.
—No está mal—dice Spike, al final se decide, total ya no puede ser mas patético de lo que parece, esperando en la puerta de la biblioteca y luego acompañando a ese memo—Oye...¿sabes si Buffy sale con alguien del campus?
Holden frunce el ceño, deja sobre la mesa de madera desgastada el fajo de folios.
—Mmmmm... a ver...¿no salía en el instituto con ese tipo mayor, el que era bibliotecario?
—¿Con Giles? Joder—parpadea Spike.
—Se rumoreaba que se la tiraba en la biblioteca, en la hora de estudio.
Joder.
—Bueno, eso se decía. Pero era antes...hace tiempo.
—Ah, Dios, menos mal.
—¿Luego no tenia un novio que era adjunto o algo así? No estoy seguro ¿Un tío cachas?
—Bueno tampoco tan cachas, tomaba esteroides. No, ese...se largó. —Spike encoge los hombros—Todos sus hombres la dejan ¿sabes? No sabe mantenerlos interesados.
—Creo que estuvo también con ese impresentable... ¿Parker? Estuvo fugazmente, claro.
—Dios, hay que ser tonta.—Spike suspira hondamente, cabecea—Tiene un gusto penoso por los tíos, salía con un plasta aburrido cabezón que joder, cómo puede ser tan aburrido.
—Oh, vaya. Pues lo tenia todo.
—Y las camisas, Dios, qué camisas de marica—gruñe Spike, se queda un momento callado, mira a Holden—Y además es una aburrida y una estirada y tiene...tiene un pelo estúpido.
—Oh.
Spike se queda callado un momento, bebiendo de su jarra. Holden también, observándolo de reojo. Spike encaja un momento los dientes aguantando el retortijón de su estómago. Está  más hambriento de lo que pensaba. Alcohol, se dice. El alcohol a veces le calma el hambre. Si bebe lo suficiente.
—Y sabes si...¿sale con alguien ahora?—pregunta.
—No lo sé. Bueno, creo que no es muy popular.
—¿Buffy? ¿Qué pasa, sois todos ciegos? ¿Maricas?
—Bueno, es que es...un poco rara.
—¿Rara? Joder, ¿tú eres imbécil?
—Quiero decir que es muy reservada.
—¿Qué pasa ya no se llevan las mujeres discretas? Joder, qué pandilla de niñatos.
—Tranquilo, hombre.
—Estoy...—gruñe Spike, baja la voz—Estoy muy tranquilo.
—Es...mona, Bueno, pequeñita y rubia y esas cosas. Está bien,  tiene…un buen culo.
—¡Eh, tampoco te pases!—gruñe Spike, ceñudo, Holden alza los ojos al cielo.
—Estás muy nervioso, vamos, solo estamos hablando.
—Es…culpa de Buffy, me está volviendo loco—musita Spike, lo mira—Y no se a qué cree que juega conmigo ¿Cree que puede ignorarme? ¿Qué me tiene domesticado?
—Pues... no sé. ¿Te tiene?
—¡No! Joder, claro que no. Solo voy con ella por…divertirme y porque no tengo nada mejor que hacer y…bueno, por los…besos y eso.
Holden se queda mirándolo, unos instantes, pensativo, se inclina un poco hacia él.
—¿Y ella?
—Me...coge y me...bueno, y luego me deja tirado y dice que le doy asco.
—Vaya.
—En realidad me desprecia.
—Oh.
Spike se queda callado, mirando tristemente la jarra que ya casi ha terminado. Realmente no entiende por que... ella lo besó. O sea, fue ella, él ya se había hecho a la idea de estar a su lado siempre sin… tocarla nunca. Ella le dijo que… no,  ¿no? Cuando… cuando Drusilla. Le quema tanto pensar en que le dijo que no y… tampoco quiere pensar en que después de eso ya no pudo entrar a su casa.
Pero ella lo besó cuando ese hechizo y… joder, en el Bronze también, y pudo sentir su ansia y su deseo y su hambre de él, por favor ¡si no le podía meter mano por más sitios sin dar un escándalo público!
—¡Es una maldita zorra!—gruñe—¿Por qué cree que pude cogerme y dejarme luego a su antojo? ¿Eh?
—No lo sé, Spike.
—No soy su maldito juguete ¿sabes?
—Claro que no.
—Además, a mí...no me engaña. Le gusto.
—Bueno, a veces decimos sentir odio o... repulsión cuando en realidad lo que pretendemos en enmascarar el deseo, la pasión, la innegable atracción que sentimos por alguien.
—Sí, joder, porque bien que se me agarra—frunce el ceño—Dios no me mires como si fuera idiota.
—No te estoy juzgando…William.
—¡Y no me llames William!
Se queda muy callado de nuevo, bebiendo en silencio. Baja más la cabeza, cohibido, al final habla, en voz baja.
—Tiene unos amigos idiotas. Me odian.
—Bueno, no será tanto.
—Sí.
—Seguro que no te... odian tanto y no son tan idiotas, Spike.
—Bueno, la pelirroja no está tan mal, y Tara esta… muy bien, pero Xander es imbécil.
—¿Xander Harris? Hey, conozco a ese tío—dice Holden—Es verdad, es absolutamente idiota.
Spike sonríe, más animado, Holden asiente sesudamente.
—Bueno creo que tendrá problemas, en casa, supongo. Quizás un padre alcohólico o una madre absorbente.
—Las dos cosas—gruñe Spike—Y él, que es subnormal.
—Bueno, todo el mundo tiene problemas.
—Seguro—gruñe Spike, bebe de nuevo, realmente no sabe qué hace ahí con ese…pardillo pedante, joder, bueno sí sacarle información acerca de Buffy, desde luego no le va a contar nada de él. Es un vampiro asesino, una criatura de la noche, qué coño hace acompañando a esa Mary Poppins juvenil de copas por ahí.
—Por ejemplo tú—dice Holden Webster.
—Yo qué.
—Tienes...bueno, es evidente que...
—¿Estoy perdiendo el tiempo con un tipo plasta y aburrido? Bueno, tampoco será la primera vez—murmura, para sí.


Spike echa un trago mientras se jura que será el último garito que visite esa noche, al menos con ese imbécil sabelotodo. Este es un poco más pijo que el anterior, y está medio vacío. Pero la cerveza es buena, de importación. Han echado una partida al billar que Spike ha ganado sin muchas dificultades, casi le ha costado más esfuerzo recordar que no le podía partir el palo en la cabeza al pardillo Webster por culpa del chip. Dios, le habría gustado poder hacerlo. Ahora están de nuevo en la barra, uno junto al otro, hablando. Hacía siglos que no hablaba tanto. Realmente...no debería de hacerlo, se dice, pero Holden sigue ahí, esperando que siga, escuchándolo con esa extraña, amigable concentración casi profesional.
—¿Sabes? —Su madre valía diez veces mas que ella, y estaba más buena también.—dice
—¿Echas de menos a tu madre?
—¡Dios, joder! NO. Echo de menos a la suya. Era una señora.
—Está bien. ¿Y Buffy por que crees tú que te desprecia?
—Porque soy basura—Spike se queda un momento callado—Para ella, claro, o sea, yo no creo que sea basura—lo mira—¿no?
—Claro que no, Spike, nadie es basura.—dice Holden, muy serio. Luego asiente con la cabeza—¿Y esa…sensación de inferioridad la has sentido siempre o desde hace poco?
—No tengo...es ella la que dice que soy una...cosa asquerosa.
—¿Lo sientes desde que te gusta ella o es de antes?
—¡Vete a tomar por el culo!
—Bueno, no te enfades, solo intento...
—¡Yo no tengo puta sensación de ésa!—Spike se remueve, nervioso, da unos pasos, regresa—Eres un jodido sabiondo pedante, tío.
—Me lo dicen mucho, sí—sonríe Holden, ampliamente—Pero  no me afecta porque tengo seguridad en mi mismo.
—Joooder.
—En cambio tu no andas muy bien de autoestima. Bueno, tienes todos los síntomas.
—Bueno igual lo soy. Ella piensa que lo soy—murmura—Pero no hay mucho que pueda hacer al respecto ¿no?
—Siempre se puede hacer algo.
Spike no contesta, bebe otro trago. Sí. Había pensado que ella… lo trataría bien. Que sería distinto. Buffy es… de los buenos ¿no? Intenta entenderlo pero no lo consigue. Y sabe que sólo le queda aguantar con lo que venga, como siempre, porque no puede estar lejos de ella, es imposible, la quiere demasiado.
Jodido otra vez, como de costumbre, es la historia de su vida.
Holden asiente con la cabeza, sonríe, suavemente.
—¿Y has tenido antes relaciones… dolorosas en las que te hayas sentido… poco apreciado e incluso maltratado?
—Si, todas. Dios ¿en qué mundo vives? ¿En el de Yupi? Eres un raro.
—No digo que el mundo sea fácil Spike, pero no puedes dejarte vencer por el desánimo. A ver, eres… atractivo y… apasionado, eso me gusta. A las chicas también, claro, y tienes… ¿has estudiado? Pareces un hombre sensible debajo de esa apariencia innegable de tipo duro y de pasado de todo, no se… déjame adivinar. Quizás eres aficionado a… ¿la poesía?
—¡Joder ¡ ¡Vete a la mierda, capullo!
—Poniéndote a la defensiva no vas a solucionar tu evidente falta de autoestima, William—dice Holden, pacientemente, Spike paga las cervezas, se marcha a buen paso, hacia la puerta.
—No te aguanto más, tío—gruñe— me largo.


Spike sigue echado en un banco del parque, arrebujado en el abrigo de cuero, Holden sentado en el extremo. Spike tiene las piernas encima de las suyas. Holden apoya la cara en la mano, la estampa de un psiquiatra profesional, lo mira con interés.
—...háblame de esa Drusilla—dice
—Bueno estábamos...bien. Era...
—¿Cariñosa?
—Bueno, sí. Menos cuando las cadenas y eso, claro. —dice Spike, sonríe acordándose, Holden parpadea.
—Oh—dice, Spike lo mira, retira la mirada.
—Bueno, me…dejó. Varias veces en realidad pero claro la que cuenta es la última ¿no?
—Claro.
—Me dejó por un demonio del caos—lo mira—Decía que yo no era lo… bastante malo para ella.
—Oh.
—Pero ya sabes como son las tías, me echó la culpa a mí diciendo que me gustaba otra. Que…pensaba en ella mientras la follaba.
—Bueno, ella no podía saber eso.
—En realidad si, lee la mente.
Oh.
Spike se queda callado un momento, pensativo, Holden espera unos segundos y sigue preguntando inclinándose un poco en su dirección.
—Y antes de Drusilla, ¿estuviste enamorado?
—Dios, sí—murmura.
—¿Y que ocurrió?
—Nos… me dejó también.
—¿Sabes por qué?
—En realidad no. Creo que no.
—Bueno, las personas cambian, las relaciones no son para siempre.
—Para mi sí—musita Spike, baja la mirada—Tío ¿te he dicho ya que eres un plasta?

Holden sonríe un poco, haciendo caso omiso de la distracción como un profesional.
—Y ahora ¿estás solo?—pregunta
—Bueno sí.
—Y te gusta Buffy.
—¿Qué? Joder, no.
—Claro. Entiendo.
—Que coño entiendes, mamón, te he dicho que no.
—Está bien, no hace falta reaccionar agresivamente—Holden sonríe, le palmea las pantorrillas, Spike lo fulmina con la mirada. Duda un momento antes de seguir.
—Buffy es... una estrecha y... aburrida y además no le voy a aguantar que se ría de mi más veces y... ¿te he dicho ya lo del pelo de anuncio de champú?
Holden asiente con la cabeza.

—Varias veces—dice, en voz baja—¿Y crees que tienes alguna posibilidad con ella?
Spike abre la boca para gritarle que es un imbécil, que con quien se ha creído que habla, que si no se ha enterado de nada de lo que le ha dicho, que le gustaría sacarle las tripas y  echárselas a los putos perros, pero al final deja caer la cabeza en el banco con abatimiento.
—No—susurra.


Spike hace rato que los ha sentido, pero no imaginaba que se iban a lanzar a hacerlo, no con él ahí, por un momento se siente patético porque seguro que todos los vampiros de Sunnydale saben que es un imbécil y un traidor que lucha al lado de los buenos y acompaña estudiantes gilipollas para que no les pase nada mientras van a casa de su abuelita.
Se acercan, entre los árboles. Spike abre un poco las piernas y libera las manos de los bolsillos mientras reza por que ese memo de Holden Webster tarde mucho rato en encontrar un sitio a su gusto para vaciar la vejiga. Como suele hacer cuando la situación pinta mal, es él el que se acerca a los tres vampiros, caminando con suficiencia, y les corta el paso en el camino de tierra.
—Bueno bueno bueno—dice, con chulería, mira a uno de los vampiros de arriba a abajo (y de nuevo a arriba porque le cabrón es enorme), ellos se quedan mirándolo, transformados y con cara de malas pulgas—¿Qué tenemos aquí, chicos malos haciendo cositas sucias por los matorrales?
—No te metas, tío—dice uno de ellos—El chico es nuestro.
—Es… mío, gilipollas—dice Spike entre los dientes apretados, el vampiro mira hacia los árboles, hacia Spike de nuevo—Está conmigo.
—¿Y que vas a hacer, comértelo o darle besitos? Porque llevas la puta noche dándole conversación, tío.
—¿Estabais escuchando, malditos cabrones cotillas?—jadea Spike aterrado.

El vampiro enorme esboza una sonrisa socarrona y asiente con la cabeza.
—¡Joder, ha sido mejor que Pasiones! Sobre todo eso de que la Cazadora te deja tirado después de meterte mano.
—¡La madre que...!—gruñe Spike, empuja al primero y comienza la pelea, Spike está cabreado de veras, y además quiere terminar antes de que aparezca ese gilipollas de Holden; parte el respaldo de un banco de una patada y caza un trozo de la madera al vuelo, se gira, se agacha, se alza hacia arriba y el vampiro estalla en una nube de polvo, el segundo duda un momento y Spike desenfunda el cuchillo y tras un corto forcejeo lo decapita limpiamente. Son muy novatos y muy torpes para él, el último debe de darse cuenta porque retrocede y echa a correr. Spike lo estaca alcanzándolo a la carrera, porque por Dios que no va a dejar irse a un hijo de puta que lo ha escuchado admitir que la cazadora lo coge y lo deja a su antojo como su fuera su maldito perro.
Aunque lo caza también porque le molesta que puedan pensar que no iba a comerse a Holden.
Luego se queda luego quieto, recuperando el resuello. Holden Webster aparece entre los arbustos.
—Bueno—dice el joven, apartando extrañado con la mano la nube de polvo de vampiro—Parece que se levanta niebla, que curioso.

Spike echa a un lado la estaca, se remueve disimulando.
—Sí, California es muy rara—asiente.
El joven recupera su taco de apuntes, mira un momento el respaldo destrozado del banco.
—¿Esta banco estaba roto antes?—pregunta—Esto está lleno de vándalos.
—Sí, bueno—dice Spike, intentando distraerlo—¿Y qué son esos apuntes, algo interesante?
—Uf—dice Holden—Un peñazo de materia. Y ese profesor es un plasta. Echo de menos a la señora Marple, eso sí era una profesora.
Spike lo mira, de reojo
—Yo la conozco—dice.
—¿En serio? ¿A que es estupenda? Me ponía todo dieces y una vez me hizo una mención de honor por un trabajo.
Spike lo mira, rencoroso.
—Pues a mi me daba… galletas. De jengibre y…de…más cosas.
—Oh. Vaya.
—Sí.
Se quedan los dos callados, mirándose de reojo envidiosamente. Holden al final se pone los apuntes debajo del brazo y echan a andar hacia la salida del parque.
—¿Tomamos la última?—pregunta.
—Vale.—contesta Spike—Total, ya no puedo parecer mas patético.


Holden da vueltas al vaso de cerveza entre las manos, tiene unas manos grandes, de dedos delgados, los nudillos finos que dicen a Spike que nunca se ha liado a puñetazos con nadie en serio. Parece encontrar algo muy interesante en el color de la cerveza, oscura, casi negra. Spike se asoma, también fascinado. Dios, no sabe ni cuántas lleva, lo menos cinco ¿o han sido seis? Es un mal síntoma cuando empiezas a ensimismarte en los colores de una pinta de Guiness.
—Bueno, estás falto de cariño, eso es evidente—dice Holden sacándolo de su ensimismamiento, Spike frunce el ceño, ladea la cara.
—¿Qué? Yo no …estoy falto de nada, mamón.
—Y esa agresividad…bueno, es signo clarísimo de una infancia de maltrato, perdona que te lo diga.
—No te perdono nada, ¡Hey! Mi madre no me maltrataba.
—¿Y tu padre?
—No conocí a mi padre, siento joderte el show —gruñe Spike, echa un trago, uno largo, Holden hace una seña a la camarera, que les acerca otros dos vasos.
—Bueno pues si o ha sido la infancia... el pasado ¿no?
—No—Spike se remueve, nervioso, patea una cajetilla vacía de cigarrillos del suelo—Bueno, a lo mejor sí.
—Mmmm…—Holden lo estudia unos momentos—¿Echas de menos a tu padre?
—Ya te he dicho que no tengo...—lo mira, baja la mirada—No es... no es mi padre. Angel—musita Spike—Es...bueno, no es mi padre.
—Pero está claro que es tu figura paterna. Hablas de él como si lo fuera —dice Holden, Spike tensa la mandíbula mientras maldice los malditos americanos y esa manía de casarse diez veces y acabar teniendo dos madres, siete padres y tres figuras paternas diferentes, en algunos casos el puto lechero.—Tienes...la rivalidad, la sensación de no adecuación, el ansia de superación, de aprobación, la...
Bollocks—gruñe Spike.
—Seguro que echas de menos haberle dicho que lo querías.
—¿Qué?—Spike se atraganta con la cerveza, lo mira alucinado—¡Vete a la mierda!
—Está bien, William, no hace falta que te pongas violento—Holden le sonríe, amistosamente, Spike aprieta los labios, rabioso—Seguro que tu... padre te quiere. ¿Es joven? ¿Aún vive?
—Más o menos—murmura Spike.
—Puedes… llamarlo y decirle que lo quieres.
—¿Qué?¡Ni borracho! No pienso decirle eso, es un mamón y un chuloputas y además lleva el pelo de punta.
—Oh—murmura Holden, lo mira, de reojo—Bueno, tranquilo…no pasa nada. Ya lo conseguirás.
—El qué.
—Decirle que lo quieres.
—¡Que no pienso hacerlo!
Holden le sonríe de nuevo, mirándolo lleno de comprensión. Spike se levanta, camina por el local nervioso, vuelve hacia él, toma aliento y se decide al fin a abrirle la cabeza con la puta jarra pase lo que pase con el chip. Justo, justo cuando Spike va a coger el vaso lleno para partirle la crisma Holden le pone la mano amistosamente en el hombro, haciendo que se siente.
—Mierda—musita Spike, hace un puchero frustrado, Holden apoya los codos en la pequeña mesita alta, lo mira a los ojos.
—Bien, ¿y qué piensas realmente de él?
Spike sigue con los labios apretados, se remueve, dubitativo, encoge al fin los hombros.
—Que es un chuloputas marica aburrido plasta y cabezón y aburrido—musita.
—Lo envidias.
—¿Qué? ¡joder, tú eres imbécil? ¿Y estás sordo?
—Bien, intenta calmarte. Y ser sincero. Es bueno para ti, créeme. ¿Por qué lo envidias?
—No…yo no… lo envidio, lo… odio.
—Oh. Claro.
—¿Qué está claro, gilipollas?—Spike se levanta como movido por un resorte, se acerca a él, retador, Holden se levanta también y retrocede un pasito muy corto.
—No quieres reconocer que lo quieres.
—¡JODER!—jadea Spike, abre mucho los ojos—Se acabó, a la mierda el chip, le doy.
Holden retrocede otro paso, alza las manos tranquilizadoramente.
—Escucha William… tú sabes que esa respuesta exageradamente agresiva significa que tengo razón.
—¡Me importa una mierda! ¡¡Y no me llames William!!
Holden lo mira, entorna los ojos hacia la derecha, Spike sigue su mirada, hacia la gente del bar que los están mirando con interés. Spike baja un poco la cabeza, se sienta de nuevo, muy quieto. Holden también, a su lado.
—Y volviendo a tu falta evidente de afecto—dice, cogiendo el vaso—¿Has pensado que a lo mejor es que no te dejas querer?
—¿Por quién demonios?
—Por tu familia ¿Tienes familia? Aparte de tu figura paterna... de ese Angel.
—No.
—¿Amigos?
—Bueno, tampoco—lo mira, de reojo— Me...cuesta un poco conectar con la gente.
—Oh ¿y a que crees que sea debido?
Spike se remueve, mirando sus propias botas, enciende un cigarrillo.
—No sé—musita.
—Haz un esfuerzo…¿Quizás…no te es fácil comunicarte?
—No, es que…bueno supongo que no  me aguantan.
Holden asiente, muy serio, se inclina un poco hacia Spike.
—Eres digno de ser querido ¿Por qué crees lo contrario?
Spike cierra los ojos, unos segundos, se estremece, los abre.
—Se acabó. Te voy a dar dos hostias que se te van a quitar las ganas de hacer preguntas imbéciles.
—Agresividad de nuevo. Eso no es malo, no me malinterpretes… pero el control es más satisfactorio.
—Lo que me satisfaría ahora mismo es...
—Lo que en realidad quieres es un abrazo. De tu padre, pero lamentablemente no está aquí. Aunque... estoy yo, por ejemplo. Claro, las convenciones sociales, la imagen de la virilidad pero ¿qué es eso? No es nada. Todos necesitamos afecto.
—Me duele la cabeza, Dios, no puedes ser más plasta tío.
—No es nada malo desear un abrazo, es normal.
—¡¡JODER QUE NO QUIERO QUE ME ABRACES!!—grita Spike. Holden lo mira ahí parado, los brazos en torno a su cuerpo delgado, sobre el abrigo.
—Tu lenguaje corporal dice lo contrario.
Spike abre mucho los ojos, baja los brazos, lo mira rencorosamente.
—¿Sabes lo que me dice el tuyo?
—Seguro que vas a contármelo.
Spike abre la boca, la cierra, menea la cabeza.
—No merece la pena—murmura.
Spike no quiere darse cuenta de que ese gilipollas le ha hecho perder los nervios. Tampoco quiere darse cuenta de que toda la gente del local está mirándolos de nuevo. Coge su vaso, vacío, lo deja. Coge el de Holden y echa un largo trago. Holden Webster espera pacientemente a que acabe de beber, a que lo mire rencorosamente, a que se quede quieto.
—Oye—le susurra— ¿Te has dado cuenta de que cuando criticas el pelo de alguien es porque esa persona te gusta?
JODER—gruñe Spike, se levanta de nuevo, el joven estudiante lo coge de la manga, suave pero firmemente.
—Quieres otra cerveza?
Spike se remueve sobre las botas polvorientas, mira hacia la puerta, el local en penumbra, se deja caer en la silla, pesadamente.
—Dios, sí—suspira.


Caminando de nuevo, por el campus silencioso. Hacia el College de Holden, en la parte norte, junto a Biología.
—Si ella piensa eso de verdad a lo mejor no deberías… venir a buscarla, Spike. No creo que sea conveniente para nadie estar con alguien que… piense eso.
—Es que no lo piensa en realidad. Bueno, sí, pero me da igual—dice Spike—Además, puede que tenga razón ¿no?
—No—susurra Holden, lo mira—No la tiene.¿No deberías de… buscar a alguien que pensara que eres… un buen tipo y que mereces la pena?
—Si ya ¿y donde lo encuentro, en China?
—Hay muchas personas en el mundo, no tienes que irte tan lejos.
—Además China es una mierda. Vale, me lo pasé en grande. Un tiempo, pero luego no y…—lo mira—Qué pasa.
—Nada, te escuchaba. Me gusta escuchar.
—Eres un raro, tío.
—¿Sabes que tendemos a repetir el mismo tipo de relaciones una y otra vez? Sobre todo si son dolorosas.
—Ya pues me da lo mismo. El corazón se mueve por la sangre, no por el puto cerebro.
Holden cabecea, suspira hondamente.
—Decíamos que no hace falta que vayas tan lejos y que quizás, solo quizás, no deberías… seguir detrás de Buffy.
—Ya pero es que me… gusta.
—Bueno, no,  no te gusta. Ese es el problema.
—Que te he dicho que sí, joder, ¿quieres volverme loco?
—Es que estás enamorado.
—Dios—suspira Spike —¡Joder, ya sé que lo estoy! ¿Necesitas tantos estudios para saber eso? ¡Se me pone dura cada vez que la miro, claro que estoy enamorado!—Spike baja la cabeza, tristemente, al cabo de unos segundos siente unas palmaditas en el hombro y se sorprende horrorizado porque no tiene ganas de matarlo ni de romperle los dedos ni de girar la cara y morderle sino de llorar.
Llegan al fin frente al edificio de aire antiguo, ventanas altas, algunas con luz todavía. Estudiantes repasando a altas horas sus exámenes de mañana, o todavía de juerga, la típica vida de una residencia. Suben las escaleras de entrada, se detienen. Spike se pregunta que pensaría Holden si se transformara delante de él, si le dijera que es un maldito vampiro y que no puede tener gilipolleces de esas psicológicas ni problemas morales ni bajas autoestimas ni toda esa palabrería que cita tan satisfecho porque se supone que no puede sentir nada. Si le contara que no tiene alma, la oscuridad que hay en su corazón, si le hablara del ansia, del poder. Si le dijera que ha matado tanta gente que le sería imposible recordarlos a todos. Que le gustaba. Bueno a veces no pero que lo hacía, también. Que lo mataría a él sin siquiera pestañear. O que igual lo disfrutaba, no lo sabe. Que Buffy sí que sabe eso y por eso nunca va a poder quererlo.
Holden se vuelve hacia él y se quedan un momento mirándose a los ojos. El chico se remueve, nervioso por primera vez en toda la noche. Extrañamente a Spike no le satisface que quizás por un momento haya sentido miedo, olido algo, intuido algún peligro en su persona.
Pero eso es porque por culpa de Buffy y sus malditos scoobies se está volviendo gilipollas, claro.
—Bueno, es aquí—dice Holden, lo mira—¿Quieres…bueno, tomar la última en mi habitación?
Spike lo mira, mira a su alrededor, se remueve, inquieto.
—¿En tu cuarto?
—Bueno, mi compañero está fuera.
—Es que casi es… de día.
—Puedes dormir aquí—el joven sonríe, tímidamente—En su cama. Está libre porque… bueno mi compañero se ha ido fuera.
—Has repetido lo mismo.
—Bueno, es que estoy un poco nervioso—Holden lo mira, se acerca un poco—No suelo hacer esto.
Spike se muerde el labio, lo mira.
—¿Ponerte nervioso?
—No….invitar a alguien a mi habitación.
Spike se queda mirándolo, alucinado. No lo había mirado con temor sino creyendo que...¿quería hacer algo con él? ¿El JODIDO pardillo ha confundido su mirada de ansia de sangre porque es un vampiro asesino y una criatura de la noche con... un flirteo? Jura entre dientes mientras siente deseos terribles de sacudirle, de gritarle, mejor de morderle el puto cuello y demostrarle de lo que es capaz, tanto que se encoge un poco, involuntariamente, de dolor.
—Puto dolor de cabeza—jadea.
—Bueno, es una excusa un poco mala—dice Holden, sonríe, tristemente—La usan mucho las mujeres, creo.
Spike lo mira, con los ojos muy abiertos, abre la boca para decir algo, no lo consigue, Holden encoge los hombros.
—Bueno, lo entiendo, no te preocupes—lo mira— Ha sido una velada interesante. Espero volver a verte.
Spike baja la mirada.
—Sí. Digo no, yo no.
—Claro— el joven le sonríe de nuevo con esa odiosa cara de buena persona comprensiva y amigable, Luego abre la puerta, se gira hacia él.
—También podemos tomar un café—dice—Y seguir hablando un poco más, si te apetece. Tranquilamente. O sea…sólo un café. Tengo... una cafetera.
Spike se queda mirándolo, ojos muy abiertos, baja la mirada cohibido.
—Bueno, pues hasta la próxima—dice Holden, Spike susurra que hasta la próxima también mientras el joven desaparece tras la puerta.
Spike se queda muy quieto, la manos en los bolsillos del abrigo. Un rato. Da una patada a la puerta, no muy fuerte, y en ningún caso para comprobar que ese jodido psicólogo aficionado la ha dejado abierta.

Sí, la ha dejado abierta.

Se queda todavía un rato más muy quieto, mirando sus propias botas, los jardines del campus, sus botas de nuevo, el cielo que empieza a clarear. Al final masculla un bloody hell por lo bajo y entra en el edificio.

 

 

FIN