Sueños

 


Buffy ha tenido algunos sueños en su vida, sueños inocentes, casarse vestida de blanco con Angel, ser una chica normal en una casita de campo, junto a Riley. Ir a la universidad. Ahora no le quedan sueños.
Sale una noche más del trabajo, con la cabeza baja. Se detiene nada más salir, presintiéndolo. Agotada de nuevo, todavía con esa espantosa ropa del Doublemeat Palace bajo la chaqueta. Spike da un paso y sale de la oscuridad, acercándose. Con su eterno abrigo de cuero, el corte anguloso de los pómulos a la escasa luz de la farola. La mira y le sonríe, tentativamente, Buffy ha hecho turno doble y está tan cansada que ni siquiera se siente con fuerzas para decirle que se marche, que no quiere verlo.
—Hola, Buffy—musita Spike, se detiene frente a ella, Buffy suspira con abatimiento, Spike tiende la mano hacia ella y Buffy se envara porque no quiere que la toque, porque se siente...cansada y sucia y sabe que huele a esa apestosa cocina y está...hecha un desastre y siente ganas de gritarle, de romper algo, de golpear algo, lo que sea, y él le coge la mochila donde lleva sus cosas y se la cuelga al hombro, mientras Buffy lo mira alucinada y siente no sabe por qué unas ganas terribles de llorar.
Buffy echa a andar hacia casa, despacio. Con las manos en los bolsillos de la chaqueta. Spike a su lado, mirándola de tanto en tanto. Cruzan las calles silenciosas y el cementerio, como Buffy hace cada noche al volver a casa. No encuentran nada, sólo tumbas y más silencio. Buffy no tiene ganas de hablar y de todos modos...casi nunca habla ya con nadie. Es...demasiado difícil.
Caminan sin decir nada, uno al lado del otro, Spike llevándole la bolsa, tontamente, como si a ella le hiciera falta y es tan...increíble que él haga cosas como esa. Que le abra las puertas. Que haya ido a buscarla a la salida del trabajo.
Spike caminando a su paso, brindándole una compañía silenciosa, una figura a su lado para que no se sienta tan sola. Y si lo piensa Spike lleva tanto tiempo haciendo eso. Desde que se sentó aquella noche terrible en las escaleras de su casa, consolándola como podía. Con esas palmaditas torpes en la espalda.
Buffy suspira, hondamente. Spike que se deja follar por cualquier callejón y que ha ido a buscarla a la salida del trabajo. Por qué siempre terminan comportándose como si fueran novios. Por qué sigue ella jugando a que no lo son.
Llegan a la casa Summers, a la puerta de atrás. La casa está iluminada y a través de los cristales de la cocina Buffy alcanza a ver a Dawn. Spike se detiene, la mira, le da la bolsa, Buffy se la cuelga al hombro. El se remueve un poco sobre las botas polvorientas, y Buffy lo mira y por un momento…imagina que lo coge de la mano y lo sube a su cuarto. Que se ducha con él, acariciándose tímidamente bajo el agua, jugando con el jabón, abrazándose, que se echa en su cama con él, metidos bajo el cobertor, cansados y susurrándose en voz baja. Imagina dormir entre sus brazos toda la noche, tranquila, sin preocuparse de nada, y despertarse juntos por la mañana, y sonreírle y dejar que se lo haga suavemente, adormilado todavía. Bajar a desayunar con él y no hacer caso de las caras de asco que puedan ponerle Willow o Xander. Sentarse en la cocina, a su lado, y mirarlo a esos ojos tan bonitos mientras se toman el café cogidos de la mano por debajo de la mesa.
Es un bonito sueño.
—Bueno, me…voy —dice Spike al fin, la mira un momento, con esos ojos muy grandes de crío pequeño que quiere algo y no se atreve a pedirlo, Buffy asiente con la cabeza.
—Sí—susurra
—Adiós, Buffy—musita Spike, ella toma aliento, se acerca un poco, alza la mano y se la pone en la cara, suavemente, le pasa el pulgar por el pómulo en una caricia leve. Spike la mira un momento, vuelve un poco la cara y le besa despacio la palma de la mano.
Buffy entra en la casa y deja las cosas en la mesa de la cocina. Saluda distraídamente a su hermana, a Willow. Realmente no escucha lo que le está diciendo Willow.

Quizás esa noche tampoco le importa. Está tan cansada.


 

FIN